Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°

Por Carlos Bernuy
Tras una derrota de la selección (no sé cuál de todas) escuché a un hincha soltar una frase que quizá resume como ninguna los reiterados fracasos de la selección. “Los jugadores no tienen compromiso”, repetía el aficionado mientras buscaba un taxi para alejarse del Estadio Monumental y de la bronca de ver cómo nuestra camiseta no terminaba en el piso para recuperar una pelota o peleaba codo a codo para verse más grande.
Compromiso, en el Perú, vale la pena analizar si existirá o no. Sergio Markarián dotará a la selección de sus conocimientos y de trabajo, pero el bendito “compromiso’ de los futbolistas será la clave para saber si estaremos en Brasil 2014.
EXTRANJEROS EN LA MIRA. Apuntaremos primero a quienes fallaron a la confianza de la gente en noviembre de 2007. ¿Cuánto compromiso pudieron tener jugadores que, en medio de una fecha doble eliminatoria, se divirtieron con mujeres y trago en la concentración? Ninguno. Como tampoco aquellos que supieron de la juerga y no hicieron nada.
“No hay razón para aceptar actos de indisciplina si somos responsables y estamos comprometidos. Si se entrena con actos de indisciplina, lo harán fuera de la selección”, advirtió ayer Markarián.
Y es que se sabe que algunos “extranjeros’ ni bien pisan suelo peruano son capaces de armar fiestas de amanecida en su mansión, con modelos y vedettes, o cerrar locales con orquestas dentro. Y el desbande no solo se ha dado en vacaciones, sino cuando han sido citados para jugar por la bicolor.
“El gran reto de Markarián será el de convencer a esos jugadores que aún no han llegado a su techo. Que venir a Lima no es regresar al “barrio’. Venir al Perú es “desaburguesarse’ para comprometerse en alcanzar el objetivo.
A partir de allí se puede construir una solidez emocional y psicológica”, señala el sociólogo Aldo Panfichi. Además, tener a Markarián no significa clasificación segura. “El Mesías vino hace dos mil años”, avisó ayer el “Mago’.
HUMILDAD Y SACRIFICIO. La diferencia no es solo ir al Mundial. En algunos casos también tiene que ver con el comportamiento, con la seriedad con que se asume la condición de estrella. Mientras el paraguayo Nelson Haedo Valdez regresa a su pueblo a regalar juguetes a los niños, Jefferson Farfán muestra a la televisión que su casa tiene una laguna o que en su cuarto guarda relojes de más de 10 mil euros cada uno.
Si el uruguayo Edison Cavani destacó en un Sudamericano Sub 20, fue goleador en el Palermo y ahora, tras su consagratorio Mundial, jugará en el Nápoli, Reimond Manco aún no rompe el cascarón de la promesa que brilló en un Sudamericano Sub 17. “Rei’, que interesa a Markarián, pasó sin pena ni gloria por el PSV Eindhoven y volvió al Perú para seguir siendo noticia fuera y dentro de las canchas en igual medida. En muchos casos falta ambición y humildad.
“En Uruguay hay profesionalidad. Los jugadores no tienen que ver con shows de TV ni con farándula. Cuando llegan los que militan fuera, todo es tranquilo. No he visto jugadores que se preocupen por su look o periodistas que hagan hincapié en ello”, le contó a Perú.21 Luis Insaurralde, del diario El Observador de Uruguay.
Algo similar pasa en Chile, equipo que ha tenido un crecimiento futbolístico importante. “Aquí hay un compromiso de los jugadores que apenas aterrizan van a “Pinto Durán’ (su concentración). Entrenamientos rigurosos, nada de fiestas y mucha prudencia en lo que se hace marcan el día a día de los jugadores”, señala el periodista Nicolás Olea, de El Mercurio de Chile.
“En la selección falta actitud, compromiso y disciplina”, declaró Carlos Zambrano, uno de los pocos jugadores que concentra las tres palabras. Si lo dice es porque poco de eso ha visto.
Este proceso lo debemos empezar de cero. Con jugadores jóvenes y hambrientos y consagrados dispuestos a sacrificar privilegios y ser líderes positivos. Si eso hubiera sucedido antes, quizá usted no tendría en sus manos esta página.
Nuestra Chica.21 ganó el concurso de Wosmos by Hawaiian Tropic 2010 y es profesora de spinning.