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Andrés Iniesta, el ‘cerebro’ del campeón

Martes 13 de julio del 2010 | 08:17

Al ‘héroe’ que le dio a España su primer título mundial no le fue fácil ganarse un nombre en el fútbol. No usa carros lujosos ni mansiones.

Cuando Iniesta soñaba con ser como Xavi o Villa. (Sport)
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A partir de la noche del día domingo, los habitantes del pueblo de Fuentealbilla, en la provincia de Albacete, tienen que marcar con color rojo el 11 de mayo en el calendario. Porque ese día, hace 26 años, Andrés Iniesta abría los ojos por primera vez.

Seguramente ya se movía en demasía en los brazos de su madre, como anticipando que era difícil de controlar. Quién diría que, 26 años después, ese niño le daría a toda España el primer grito mundialista con un derechazo que pasará a la historia.

Dueño de una gambeta endiablada, a los 12 años, los ojos de la cantera barcelonista se fijaron en él tras ‘romperla’ en un torneo nacional. En aquel campeonato, su actual técnico, Pep Guardiola, le entregó un premio y le aseguró que en unos años estaría viéndolo jugar desde las gradas del Camp Nou. No se equivocó.

Pero su camino al estrellato no fue tan suave como sus toques al balón. En sus primeros años en el primer equipo del Barza, Iniesta tuvo problemas para hallar un sitio en el equipo. Primero se le consideró incompatible con Xavi Hernández, con el que hoy hace una sociedad temible tanto en el Barza como en la selección. Luego, su falta de corpulencia causó desconfianza en técnicos como Frank Rijkaard.

SENCILLO Y HUMILDE. Con apenas 1.70 metros, Iniesta pasa inadvertido entre la gente. No es un jugador mediático. Pero todo es diferente cuando salta al campo y, si no, que lo diga Johan Cruyff, ex crack del Barza.

“Iniesta es uno de esos piececitos milagrosos que, nacido en Fuentealbilla, se ha criado y hecho futbolista en La Masía, en la cantera del Barza, una de las mejores escuelas del mundo”, aseguró el ex jugador y DT azulgrana.

Pero este ‘chaval’ nunca dejó de ser humilde. “Visca el Barça y visca Fuentealbilla”, gritó Iniesta en la fiesta de celebración del triplete de 2009 en el Camp Nou. Ese logro, al que contribuyó con un derechazo al arco del Chelsea en semifinales de la Champions, lo celebró de una manera alocada, como el domingo en el Soccer City.

Este es Andrés Iniesta, un ejemplo para chicos y grandes. Que no tiene carros lujosos ni mansiones enormes, que no lleva tatuado el cuerpo y no usa pendientes. Que vive en el pueblo de Sant Feliu de Llobregat, pasea por sus calles, compra el periódico o come en algún sencillo restaurante en sus días libres. Este es Iniesta, el campeón del mundo.