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Aumenta la delincuencia en el Perú

Domingo 11 de julio del 2010 | 07:01

Ex director de la PNP asegura que seguidilla de homicidios y asaltos correspondería a una ola criminal por la pésima política en la Policía.

Casi todos los días se producen violentos asaltos y homicidios. (USI)
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A Jorge Dávila Celada, de apenas 23 años, no le valió de nada ser policía ni estar entrenado para enfrentar a los más fieros delincuentes. Tampoco, tener al costado su arma de reglamento cuando era asaltado. Igual lo mataron. Ocurrió el último jueves, en San Juan de Miraflores, cuando hacía taxi. Delincuentes armados decidieron silenciarlo de esta forma para llevarse su automóvil.

El hombre terminó convirtiéndose en una de las últimas víctimas de la creciente incidencia criminal en la ciudad y que reporta desde hace unas semanas, casi a diario, muertes –la mayoría en el Callao–, extorsiones a empresarios y violentos asaltos.

“Es evidente. La delincuencia ha crecido y va en aumento. Es más, ahora mismo estamos enfrentando una ola criminal que ha puesto en jaque a las autoridades y que la Policía se niega a aceptar”, advierte el ex director de la Policía, Gustavo Carrión Zavala.

Basta decir que, el día del homicidio de Dávila (jueves 8 de julio), el dueño de una empresa de transportes fue asaltado y le robaron 30 mil soles en Villa El Salvador; un grupo de religiosas se convirtió en las nuevas víctimas de los “marcas’ en Miraflores, un colombiano que clonaba tarjetas cayó detenido y una banda que robaba vehículos a balazos fue desarticulada.

Todo ello, en menos de 24 horas. Al cierre de este informe, otro hombre había sido asesinado en Miraflores. Se trata de Jorge Guerrero Chávez, empleado de una constructora. Fue emboscado por una banda de “marcas’ que le robó 10 mil soles.

En opinión de Carrión, esta seguidilla de hechos delictivos tendría su explicación en la desmotivación que existe en las fuerzas del orden por las pésimas condiciones de trabajo en cuanto al sueldo y a los equipos logísticos.

Zavala asegura que los efectivos evitan entrar directamente a combatir el crimen para no arriesgar su vida, pues la mayoría no se identifica con su institución. Asimismo, se consideran en desventaja en cuanto a armamento y vehículos en comparación con las bandas más avezadas.

MÁS VIOLENCIA. Según las cifras oficiales de 2009, el accionar delictivo en el país (basado en el número de denuncias por comisión de delito) tuvo un crecimiento del 6.4%, en comparación con 2008. Para este año, Carrión asegura que el crimen podría crecer hasta en un 10% si la Policía no toma acciones concretas.

“Está bien dotar de patrulleros al personal e instalar cámaras de seguridad en los puntos álgidos. Pero, las autoridades no entienden que el problema real es el sentir del policía común”, comenta el ex director PNP.

Gino Costa, ex ministro del Interior y director de la ONG Ciudad Nuestra, coincide en que la Policía está minada por los pésimos sueldos y el mal equipamiento. En su opinión, el aumento de la delincuencia también tendría que ver con el crecimiento económico que se vive en el Perú.

Esta bonanza habría generado, inclusive, la aparición de nuevos delitos, como la extorsión. Asimismo, el incremento de la sensación de inseguridad en las regiones que han logrado un amplio desarrollo en los últimos años.

Tal es el caso de Lambayeque, Ica y Piura, considerados los más inseguros, según la percepción de sus habitantes. Esto se desprende del último estudio Seguridad Ciudadana 2010 de la ONG Ciudadanos Al Día, realizado en coordinación con Ciudad Nuestra. En Lima, en tanto, los distritos más peligrosos son El Rímac y La Victoria. En el tercer puesto se encuentra la zona del Cercado del Callao.

¿A QUÉ LE TEME EL PAÍS? La estadística oficial da cuenta de que el 66.88% del total de denuncias registradas en las comisarías del país fue por robo. Este es el principal problema. Pero no estamos hablando de los asaltos a gran escala, con fuertes botines en juego, armas, vehículos y bandas organizadas.

El mayor temor de la población está en los robos menores. Gino Costa da cuenta de que, el año pasado (según cifras de su institución), el 29% de la ciudadanía fue víctima del crimen en alguna de sus formas. De este porcentaje, la mitad sufrió asaltos y hurtos al paso (celular, cartera, billetera, bolso, etc.). Otro delito muy común y temido fue el robo a las viviendas.

Otra deficiencia en la Policía sería el patrullaje. Costa afirma que la distribución de los horarios en 24 horas de servicio por el mismo tiempo de franco solo genera agentes cansados.

“Hace 20 años se estableció esto para permitir al policía trabajar en sus horas libres y mitigar el mal pago. En la actualidad, hay dinero. Se debería subir los sueldos para evitar tanto trabajo en el personal. No es posible que un agente entrenado esté cuidando un chifa o un banco. Los efectivos terminan exhaustos y sin ganas de trabajar”, indica el especialista. Mientras tanto, estamos a merced del hampa.