Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°

Quienes conocieron a Juan José Lázaro Fuentes en nuestro país, en los años 80, arrastraron –durante casi 30 años– muchas dudas sobre su origen. Decía que era de Uruguay, pero su acento no era propio de los nacidos en ese país. A ello se sumaba el nulo interés en entablar amistades y el silencio sobre su familia y su niñez. Incluso conocía poco o nada sobre su supuesta nación. Los amigos de su esposa, la peruana Vicky Peláez, lo consideraban como una persona “misteriosa, analítica y oscura”.
Con la confesión de ser parte del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia, todas estas dudas fueron despejadas. Ayer, el director nacional de Identificación Civil de Uruguay confirmó que el nombre de Juan José Lázaro Fuentes nunca fue registrado. Mientras que el detenido se ha negado a dar su verdadera identidad.
SIN PASADO. El hombre habría llegado a nuestro país en 1983, durante el gobierno de Fernando Belaunde Terry. Aquí se presentaba como fotógrafo profesional y colaborador de diversas revistas. Pero nunca se supo en qué medio laboró. Solo se tiene en claro que conoció a Vicky Peláez durante alguna comisión periodística.
El veterano periodista Justo Linares, quien lo conoció de cerca pues laboró con Peláez, lo recuerda como un hombre de pocas palabras, siempre de perfil bajo, y que parecía analizar todo a su alrededor. Otro detalle que lo caracterizaba era su extraño acento. “Yo siempre pensé que era de Europa del Este, de Hungría, a decir verdad, pues tengo amigos de ese país con patrones de conducta muy similares. Es más, siempre creí que era un uruguayo nacionalizado”, afirmó.
Otra persona que conoció a Lázaro, el internacionalista Juan Velit, recordó que en cierta ocasión le preguntó por qué decía que era uruguayo cuando su forma de hablar le correspondía a una persona natural de Letonia o Ucrania. El hoy confeso agente reaccionó de forma explosiva y nunca más volvió a compartir palabra con él.
“Se sorprendió. Me miró molesto y rojo de ira. Se exasperó, agarró sus cosas, que era su máquina fotográfica, se levantó de la reunión y se fue”, contó. Lázaro jamás habló de su niñez. Al respecto, se limitaba a decir que era huérfano desde muy pequeño.
UN HOMBRE DURO. Linares recordó una anécdota que lo describiría de cuerpo entero. Según relató a Perú.21, Lázaro era un experto en artes marciales. Durante su estadía en nuestro país participó en varios campeonatos de karate.
Hubo un evento en especial, a inicios de 1985, donde Vicky Peláez estuvo presente. “Ella me confesó que fue entonces cuando se enamoró de él”, refiere Linares. ¿Qué pasó? Lázaro se enfrentó a un duro peleador que le fracturó la pierna empezando el combate.
Lejos de detener el encuentro, el hombre, con una actitud determinante y valiente, siguió luchando hasta el final. Nunca fue para atrás ni dio muestras de dolor o miedo. “Vicky quedó impresionada. Ese gesto de honor y dignidad la conquistó”, contó Linares. Lázaro habría quedado muy mal herido tras la pelea.
Luego de unos años, ambos se casaron en Lima y Lázaro tramitó su nacionalidad peruana. En el Reniec figuran como la fecha y el lugar de nacimiento el 6 de setiembre de 1946, en Montevideo. Asimismo, Eva Fuentes y Ramón Lázaro aparecen como sus padres. La información con la que obtuvo este documento en el Perú es falsa y habría sido proporcionada por el SVR.
Su historia antes de 1983 es un misterio. Habría llegado al Perú enviado también por su gobierno. Al respecto, el internacionalista Farid Kahhat aseguró que, en aquellos años, nuestro país era el primer mercado de armamento ruso en Sudamérica. “Quizás para la Unión Soviética era importante tener un agente infiltrado aquí”, dijo. En su opinión, Lázaro, al inculpar a Peláez en el caso de espionaje en los EE.UU., estaría negociando algún beneficio penitenciario.
EMBAJADOR DEL TERRORISMO. El presidente Alan García también se refirió al caso. Comentó que estaba sorprendido por la manifestación del agente y por el grado de responsabilidad que tendría Peláez en el caso.
El mandatario se refirió a Lázaro como “un espía de altas condiciones que portaba documentación de tres países”. Según aseguró, “en Estados Unidos se presentaba como embajador de la subversión interna en el Perú”. No se descarta que esta información haya sido proporcionada por el Gobierno estadounidense.
En tanto, la libertad condicional de Vicky Peláez pende de un hilo. Ayer se informó que sus amigos y familiares hacen esfuerzos para reunir los 10 mil dólares que las autoridades han solicitado como primer pago de los 250 mil dólares que el tribunal fijó como fianza. Se informó que la peruana no ha sido despedida ni suspendida de su labor en el diario La Prensa.
Nuestra Chica.21 ganó el concurso de Wosmos by Hawaiian Tropic 2010 y es profesora de spinning.