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Comunicore se ‘hizo humo’ con papeles y firmas falsas

Lunes 17 de mayo del 2010 | 07:40

Otra burda maniobra. Tras cobrar los S/.35,9 millones, borraron del mapa a la empresa con documentos adulterados por un oscuro personaje.

Pese a evidencias, Castañeda sigue creyendo que este caso es "asunto de privados". (USI)
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Por Daniel Yovera

Con todo lo que hasta el momento se sabe del caso Comunicore se puede decir que esa empresa apareció, cobró y se esfumó. Pero se hizo “humo” de la manera más insólita y en medio de una cadena de “perlas” dejadas en el camino, llámese documentos y firmas adulteradas.

Perú.21 ya había documentado que luego de que la gestión de Luis Castañeda le pagara a Comunicore los S/.35,9 millones por una deuda que esta le compró a Relima, la fantasmal Comunicore cambió de razón social y formalizó este procedimiento con una minuta que presentó ante una notaría de La Oroya. Después, ya no se supo más de su actividad empresarial.

Ahora, podemos afirmar que esta operación también estuvo plagada de irregularidades. Sucede que ni el notario de La Oroya ni el abogado de Lima que supuestamente redactó la minuta, participaron en esas gestiones.

Alguien tomó sus nombres, falsificó sus firmas y sellos, y los hizo pasar como verdaderos ante los Registros Públicos de Lima y Callao. Fue una operación urdida por alguien con la conciencia de quien hizo algo cuyo rastro había que borrar a como diera lugar.

COBRO Y ME VOY. Como se recuerda, la municipalidad le adeudaba a Relima S/.35,9 millones y, entre agosto y setiembre de 2005, la comuna acordó pagarle en un plazo de diez años. El 20 diciembre apareció Comunicore y compró a Relima toda la deuda, de S/.35,9 millones, a S/.14,5 millones. Comunicore, empero, no esperó diez años, sino 13 días, pues el 3 de enero de 2006 la municipalidad empezó a concretar el millonario desembolso.

Con los millones en sus cuentas, los mandamases de Comunicore –vinculados al entonces gerente financiero de Relima y negociador de la deuda, Miguel Garro Barrera– no potenciaron la empresa y más bien iniciaron la retirada. En su lugar, pusieron allí a tres humildes pobladores de Comas que ni sabían que eran los nuevos directivos y accionistas, pues también usaron sus nombres y sus firmas.

Y, al final, cambiaron la razón social de la empresa, al parecer, para que nadie pueda ubicarla en ningún registro empresarial. Lo hicieron el 30 de mayo de 2006, con una junta de accionistas que “celebraron” los tres vecinos de Comas, que, obviamente, nunca ocurrió.

FALSIFICACIONES. Según los documentos que obran en Registros Públicos, esa ficticia junta de accionistas en la que se aprobó que Comunicore pasara a llamarse Grupo Esaróstica Contratistas Generales se plasmó en una minuta redactada por un abogado de Lima de nombre Mario Tincopa Bendezú.

Los mismos documentos registrales indican que la minuta fue elevada el 30 de junio de 2006 ante la Notaría Augusto Balbín Guadalupe, un abogado de La Oroya, Junín. Así, según los registros, el 4 de julio, el notario elevó ante Registros Públicos el expediente Comunicore, identificado con el Kardex Nº 7299, Escritura Nº 1221, Folio Nº 1921 y, de ese modo, todo quedó “en orden”. La empresa ya estaba a buen recaudo y fuera de circulación.

Pero una consulta al abogado Tincopa y al notario Balbín echó por tierra esa estrategia y reveló una perla más de este sospechoso caso que huele a trafa de principio a fin. “¿Qué?”. Así fue la reacción de los abogados consultados tras enterarse del asunto.

LA VERDAD DE LA MILANESA. “Yo no hice esa minuta, no he elaborado ninguna escritura ni documento ni he hecho asesoría que tenga que ver con Comunicore, esto me pone en una situación incómoda que me puede desprestigiar”, expresó a Perú.21 un indignado Tincopa Bendezú.

Su sorpresa no era para menos. “Quiero saber por qué me están involucrando en esto, es desagradable, no tengo idea”, añadió. Luego, hizo una seria advertencia: “Quiero saber quién es el que ha hecho esto porque voy a tomar acciones legales contra esa persona, yo quiero saber quién lo ha hecho porque voy a denunciar esto”.

Después, Perú.21 dialogó con el notario Balbín, quien luego de tomar conocimiento del caso, señaló que no sabía nada de ese expediente. “No existe en mis registros, lo he buscado en el registro de 2006 y no he encontrado nada. No recuerdo a esa empresa”, afirmó.

“Más bien, con ese número de kardex, escritura y folio, obra una escritura de compra-venta entre una señora Bustamante Casabone y un señor Espinoza Terrel, el 30 de junio de 2006. No hay nada de lo que usted me dice”, afirmó. Ni rastros de Comunicore.

“No puede haber habido equivocación ni en el año 2006 pues nunca se ha presentado aquí algo de esa empresa; lo que veo es que han falsificado esa minuta, no ha sido hecha en mi notaría, lo han hecho con el fin de falsificar porque eso no lo pueden falsificar en una notaría de Lima”, remarcó. Al igual que el abogado Tincopa, Balbín demandó que “habría que examinar quién ha hecho esto”.

EL AUTOR. ¿Quién planificó todo eso? Hay una pista clave. La persona que presentó ante los Registros Públicos todo el expediente, con la minuta y la escritura del notario falsas, fue nada menos que Joule Handi Vila Vila, el mismo que reclutó a los tres humildes vecinos de Comas, los llevó a oficinas ubicadas en Miraflores y en San Isidro para que firmaran documentos en blanco, y los hizo cobrar gruesas sumas de dinero en bancos de la capital.

Y es el mismo que hasta ahora sigue llamando, insistentemente, a Margarita Esteban Aróstica, Joel García Araujo y Teodardo Rojas Aróstegui para que cambien de versión ante la justicia. ¿A quién responde este sujeto? ¿Tuvo algo que ver el Estudio Palacios & Torrejón, asesor de Comunicore, Relima y la Municipalidad de Lima, que también vio los asuntos de esta empresa en los Registros Públicos?

Es algo que la Primera Fiscalía Anticorrupción y la Comisión de Fiscalización del Congreso, que investigan el hecho, van a determinar.