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Perú: ocho sitios arqueológicos en riesgo

Lunes 03 de mayo del 2010 | 08:52

La World Monuments Fund buscará ayuda económica para recuperarlos. Incluyó en esta lista a Machu Picchu Pueblo (Aguas Calientes).

El templo jesuita a punto de derrumbarse en Nasca. (Difusión)
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Por Martín Sánchez

La World Monuments Fund (WMF) –entidad que alerta sobre los peligros que afectan a diversos monumentos de importancia en el mundo y que, además apoya económicamente en su recuperación– reveló que en Perú hay ocho vestigios arqueológicos en serio riesgo.

Según Bonnie Burhan, presidenta de la WMF, los sitios en peligro son: La Fortaleza de Chankillo, en Casma; el Santuario de Pachacamac, en Lima; las iglesias jesuitas de San Javier y San José, en Nasca; Tambo Colorado, en Pisco; el Templo de Santa Cruz de Juli, en Puno (el más amenazado), así como el Templo de San Francisco de Asís, el Parque de Pikillacta y Machu Picchu, en Cusco.

Sobre nuestro principal atractivo turístico, la funcionaria manifestó que el principal peligro se encuentra sobre la jurisdicción de Aguas Calientes por su mal manejo de gestión.

“Machu Picchu Pueblo, ubicado en la zona de amortiguamiento del santuario, tiene un acceso complicado y está saturado de gente e inmuebles. Allí no cabe una construcción más. Además, de acuerdo con un estudio de expertos japoneses, sabemos que la zona es proclive a deslizamientos”, dijo Burhan a Perú.21.

Agregó que fue el programa Watch de la fundación el que elaboró la lista de los 100 sitios en riesgo en el mundo y que esta tiene una validez de dos años. Burhan reveló que, durante este año, la WMF gestionará mecanismos de ayuda financiera del exterior para los lugares en peligro en nuestro país.

“Lo que nosotros hacemos es describir la situación de estos sitios en diversas publicaciones. A través de ellas, recibimos propuestas para atenderlos y ayudar a su conservación. Eso sí, todas estas intervenciones tienen que ser avaladas por el Instituto Nacional de Cultura (INC)”, precisó.

Acotó que otra de las prioridades de la WMF es enaltecer los proyectos locales para recuperar un lugar. “Por ejemplo, si hay donantes para restaurar y poner en valor un sitio histórico, podemos hacer una contrapartida y duplicar ese aporte y, así, fomentar estas contribuciones”, comentó.