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"La política en el Perú fracasó"

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Alfredo Bryce: "El plagio es un homenaje"

Lunes 12 de abril del 2010 | 08:57

El escritor peruano habla sobre los 32 plagios que realizó y que Perú.21 denunció. Aquí la defensa del narrador.

Bryce Echenique aún no admite la realidad: plagió 32 artículos. (Roberto Cáceres)
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Por Gonzalo Pajares

Corrían los primeros días de julio de 2006 y una denuncia remeció, como un temblor, el ambiente literario: Herbert Morote, un ensayista y dramaturgo peruano, denunció a su amigo Alfredo Bryce por plagiar extractos de su texto inédito Pero… ¿tiene el Perú salvación? Bryce negó la acusación y llamó a Morote desleal.

Pero el terremoto llegó en marzo de 2007. Esta vez, el embajador Oswaldo de Rivero acusó al novelista de haber plagiado su texto Potencias sin poder. Bryce aceptó su culpa y responsabilizó a su secretaria. El 22 de marzo de 2007, Perú.21 hizo públicos tres plagios más (todos a periodistas españoles de La Vanguardia).

A lo largo de ese año y del 2008 –y con la ayuda de la chilena María Soledad de la Cerda–, Perú.21 denunció, en total, 32 plagios. El último, a su amigo Fernando Carvallo, fue hecho público en enero de 2009, justo cuando Indecopi multó a Bryce con S/177,500 por plagiar 16 textos. Aquí, la defensa del narrador.

¿Llegó el momento de reconocer sus plagios y de ofrecer disculpas?
Pero yo no he plagiado nada. No puedo ofrecer disculpas. Me han armado un lío, un juicio que he apelado, y espero que esto algún día se aclare. A mí no se me notificó, algo inconstitucional…

Los argumentos de su defensa son que fue mal notificado y que Indecopi no tiene competencia, pues los artículos plagiados fueron publicados fuera. Eso es un asunto de forma. Perú.21 investigó el fondo y descubrió que no son ni uno ni dos, sino 32 textos…
… Que he escrito yo. ¿Quién se ha quejado? Nadie.

Sí se han quejado, empezando por el señor Willy Niño, a quien usted le plagió un texto sobre Cortázar.
Mira, viejo, sobre Cortázar he dictado clases antes de que nacieras.

Por eso, ¿por qué copiar un texto sobre alguien del que sabe tanto?
Es que no lo copié. En Oiga, donde se publicó, mezclaron los textos de Willy con algo mío. Es un error del archivo de la revista. Él (refiriéndose a Willy Niño) se lanzó contra mí –siendo un íntimo amigo mío– y, luego, se dio cuenta de que había metido la pata.

Es que sus amigos y sus lectores lo quieren y le perdonan todo.
Qué querido, si me han dado de alma.

También plagió un texto de otro amigo suyo, el señor Fernando Carvallo…
Él aclaró que ese texto lo habíamos escrito juntos…

Yo hablé con él y me dijo: “Soy muy amigo de Bryce, hemos compartido tantas cosas y, por esta amistad y lealtad, no voy a decir nada contra él”…
Mire, yo he podido escribir 600 textos como el de Carvallo.

Entonces, ¿por qué lo plagió? Yo me comuniqué con los españoles Jordi Cebria y Víctor Cabré, quienes me confirmaron que usted les plagió el texto La estupidez perjudica seriamente la salud. Igual con Jordi Urgell, a quien le copió América Latina: ¿regresando al pasado para enfrentar el futuro? Usted plagia desde los 80…
Si me culpan de plagiar 32 artículos, pruébenlo. No me han probado nada.

Las pruebas están allí. Indecopi lo ha multado. La revista Jano, de donde tomó muchos de sus plagios, me confirmó las fechas de publicación de estos textos, y todos eran anteriores a los ‘suyos’. Eso es plagio.
El plagio, como decía Borges, es incluso un homenaje. Borges le plagió a medio mundo. Yo no siento haber plagiado a nadie. El texto de Willy Niño es un trocito así (y, con los dedos, marca unos tres centímetros), el resto es mío.

Usted ha dado varias excusas. Primero dijo que había sido su secretaria.
En efecto, fue ella.

Pero luego usted dijo, en Caretas, “la secretaria fui yo”…
Eso puede haber sido una distorsión periodística. No puedo decir que los periodistas son ángeles.

Luego dijo que era una campaña fujimontesinista…
Me refería al ambiente, no a que lo hayan hecho o Fujimori o Montesinos. Lo que quería decir era que ellos dejaron un ambiente podrido en la prensa. Y no voy a decir que sea el caso de Perú.21, pero sí de los diarios chicha.

Señor Bryce, yo hice la investigación, y no soy fujimontesinista. Si reconoce que plagió no será menos escritor…
Mira, viejo, si quieren que me disculpe por algo que no hice, me disculparé; pero yo no siento haber plagiado a nadie. Esto algún día se aclarará. Acá ha habido un montaje siniestro.

Sí reconoció un plagio: el que hizo contra el embajador Oswaldo de Rivero.
Ese fue un error. Le escribí, y allí sí me disculpé e hice público mi error.

Si usted es inocente, ¿por qué Caretas, después del plagio contra Carvallo, dejó de publicar sus textos?
La razón es que mis textos eran muy largos y nos les gustaban. Además, no los publicaban porque estaban muy mal económicamente… esa es la razón que me dieron. Si usted supiera la cantidad de artículos míos plagiados…

Que otros pequen no lo hace santo.
Si cree que son textos de otros y no míos, está en su derecho.

No lo creo, lo he comprobado.
Otros me han dicho, “si has cometido este error, reconócelo”; pero yo no considero que haya plagiado a nadie. No le dejo de dar la razón a usted; sin embargo, no acepto que esto sea la total realidad. No le estoy diciendo que miente –por favor, entiéndame bien–; pero quiere que acepte algo que no puedo aceptar. Cuando me equivoco, lo acepto.

¿Cree que yo soy parte del ambiente podrido que denuncia?
No, viejo, haces tu trabajo y actúas de buena fe. Solo estás equivocado.

¿Sigo siendo su amigo?
Por supuesto. No niego la amabilidad de su entrevista. Esta es muy sincera y usted la quiere acabar con una confesión que yo no estoy dispuesto a dar. Yo no puedo ir en contra de mi verdad.

Le confieso, señor Bryce, que lo admiro como escritor, que lo quiero como amigo; pero hoy lo respeto menos.
Qué se va a hacer, lo siento muchísimo; pero si hago lo que usted pide, a lo mejor, pierdo más que su afecto.