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El Metropolitano: dudas, críticas y retrasos

Jueves 08 de abril del 2010 | 08:24

Surgen nuevos cuestionamientos luego de que se conociera que la obra emblema del alcalde de Lima costará má del doble del presupuesto inicial.

Los trabajos en Barranco son los más retrasados en el tramo que funcionaría el 15 de abril. (USI)
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El regidor de la Municipalidad de Lima Rafael García, que hasta parecía ser el vocero oficial de la alcaldía limeña en temas viales, fue desautorizado por la comuna capitalina que señaló, vía un comunicado, que el funcionario había usado sus “apreciaciones personales” y que su versión no era la oficial respecto a lo que había declarado en RPP: que el Metropolitano terminó costando más del doble del presupuesto inicial.

Para Luis Quispe Candia, de la ONG Luz Ámbar, resulta “poco técnico y profesional” decir –como ha señalado el municipio– que las modificaciones en un proyecto terminaron duplicando el presupuesto. “Eso solo podría entenderse si los estudios fueron mal hechos”, indicó.

A estas alturas, el Metropolitano, cuya construcción se ha extendido de 10 meses –tras el anuncio del inicio de la obra, en abril de 2007– a tres años, sigue siendo un dolor de cabeza. Quispe Candia señala que la espera no se puede justificar. “Las autoridades han perdido crédito por los sucesivos cambios del cronograma inicial”, afirmó.

Como se sabe, el día anunciado para el inicio del funcionamiento del Metropolitano –desde Chorrillos hasta la Estación Central– es este jueves 15. Pero no todas las instalaciones han sido terminadas. El peor ejemplo es Barranco, donde los trabajos se han acelerado y los propios obreros comentan que entregar la obra en esa fecha será imposible.

También hay otros problemas. Quispe Candia sostiene que esta obra resulta ser un “corredor exclusivo” pues apenas se beneficiará entre el 8% y el 10% de la población. Otro riesgo es que no se pueda incorporar los nueve corredores que –sumados en un Sistema Integral de Transporte– favorecerían a más del 40% de los limeños. Técnicamente se ha podido integrar el corredor, pero no se han dado los pasos previos, como el retiro de miles de vehículos viejos, agregó.

Otra preocupación, manifestó, es que falten pasajeros y, así, los transportistas no recauden el dinero necesario para el funcionamiento de sus vehículos y terminen subiendo el precio de los pasajes. El municipio de Lima –recuerda el experto– no puede fijar estos costos. Mientras tanto, la paciencia de los vecinos se agota.