Lunes 13 de febrero del 2012 | 21°

“La seriedad es una barrera: si alguien se muestra serio todo el tiempo es que actúa y esconde algo. Improvisar, en cambio, es sincero: no le haces tachas a un guion preestablecido. Y con esto puedes encontrar toda una filosofía de vida”, dice Feña Ordalli, actor argentino que participa en una competencia donde el público interactúa con los actores del escenario –y hasta decide su suerte, zapatilla de goma en mano–.
Es el II Encuentro Internacional Impro Sport, que realiza la Escuela Ketó y en el que se enfrentan seis equipos de Perú, Argentina, México y Colombia. Se trata de un juego con jueces que eligen la mejor performance, y en donde el público decide qué temas o personajes representar. Negarse a su petición significa la descalificación.
ESCENA. En el Perú, el impro no tiene más de diez años, pese a que en el mundo apareció en 1977. De hecho, tanto el stand up comedy como el impro aparecieron a la vez como una alternativa al teatro clásico, y coinciden con sus técnicas: rapidez mental, concentración y disponibilidad para sintonizar con el público.
Feña termina: “Hay gente que cree que no hacemos teatro clásico, y no me interesa, porque cualquiera no puede hacerlo. Al final, es más fácil que un improvisador se haga actor, que un actor se haga improvisador”.
DATOS
Nuestra Chica.21 llegó al Perú a los 17 años directamente de Estados Unidos. Hoy está enamorada de nuestro país, de su gastronomía y de su gente.