Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°

Por Emilio Camacho
Ahora que ha dejado de ser el todopoderoso secretario general del Apra, Mauricio Mulder está más relajado. Quiere cambiar la imagen de cascarrabias que se tiene de él, y hasta pide espacio en los medios. Solo falta que se ofrezca como un “Enemigo Íntimo’.
¿Por quién fue derrotado usted? ¿Por la alianza Del Castillo-Quezada o por Alan García?
(Ríe) Por la alianza de ellos dos. En realidad, el presidente se mantuvo al margen, y luego hizo un llamado a la unidad del partido. Y no solo fue la alianza de ellos dos, yo diría que fue un cargamontón de todos contra Mulder. Sobre el congreso aprista yo podría contar off the record muchas cosas que serían interesantes, pero tengo una vocación unitaria e institucional.
Caretas dice que en un momento del congreso aprista usted entró al Aula Magna gritando “corrupción”. Incluso ponen una foto en la que se le ve con el rostro muy fiero. ¿Es cierto?
(Ríe de nuevo) Si la foto lo grafica es porque es verdad. En realidad yo ingresé al Aula Magna porque había constatado que las condiciones internas no eran las mismas que se dieron la noche anterior, cuando di mi informe. Y mi ingreso no pudo ser pacífico, porque yo sabía que me tenían preparado un recibimiento especial.
¿Sus acompañantes iban con armas?
Eso es absolutamente falso. En un momento tan apasionado como ese, si alguien hubiese tenido un arma a lo mejor hubiera disparado.
Usted dice que en un momento lo encerraron en su oficina del partido, con cadenas, pero Omar Quezada lo niega. ¿Cuál es la verdad?
Quezada no sabe lo que está hablando. Miente o ignora lo que sucedió. No voy a aceptar que me tilde de mentiroso. Ya me calificó de falsificador hace días. Un secretario general debe portarse a la altura de las circunstancias.
Ahora, con todo lo que ha ocurrido en el congreso aprista, usted ha preferido dejar este tema atrás y manejarlo internamente. ¿Por qué?
Porque yo sé que las reglas de juego, en la política, exceden de los marcos que se escriben en reglamentos y compromisos. No me puedo quejar, esas son las reglas de juego.
Eso es sorprendente, usted ha aprovechado la imagen de tipo bronco y difícil que tiene, afirma que es el más leninista y ortodoxo de su partido, y ahora tiene esta actitud…
El que uno tenga una característica no quita la otra. Soy un hombre polémico, de esgrima verbal y lo seguiré siendo…
Pero ahora está resignado, lamiéndose las heridas, ha enterrado el hacha de guerra. ¿Cómo lo logra?
Yo he vivido muchas experiencias parecidas en el partido. Sé sustantivamente que, por más que uno tenga un peso específico, y en este caso yo tenía el apoyo del 40% de delegados, un partido no puede tener fraccionamientos, rupturismo y confrontaciones. La institución está por encima de las personas. Los problemas los discutiremos y los resolveremos internamente.
¿Reconoce que en su gestión en la Secretaría General del Apra todo se centralizó en usted? Y la evidencia está en que en el último tramo de la elección, la página web del Apra solo informaba sobre su candidatura.
Bueno, sí, lo puedo reconocer, en el sentido de que se pudo percibir que había demasiada concentración en mi persona, y no en una tendencia o una corriente. Lo que hubo en la última etapa fue el choque de los candidatos. El tema de la página web, probablemente tenía ese énfasis. Ahora, no olvidemos que cuando asumí la secretaría del partido, no me entregaron la página web, tuvimos que hacer otra.
¿Para informar solo sobre usted?
No. Si se revisa La Tribuna, el diario siempre fue institucional. Pero puedo reconocer que en el último tramo de la campaña hubo mucha exposición del debate interno.
¿Qué le preocupa más de lo que queda ahora en el Apra, que Jorge del Castillo encarne la derecha o que Quezada sea cercano a Mantilla?
(Vuelve a reír) A mí lo que me preocupa es que se considere al partido solo como una maquinaria electoral y que perdamos de vista la necesidad de incorporar a más sectores sociales.
En febrero dijo que no tenía interés en postular a la Presidencia de la República, ¿sigue pensando lo mismo?
Bueno, las circunstancias cambian en política. Yo tenía interés en postular a la Secretaría General y dije que, siendo secretario general, no quería ser candidato presidencial. Y lo sigo creyendo. El secretario general debe ser el que conduzca el partido, y el candidato se debe dedicar al trabajo político.
Osea que Jorge del Castillo no debe ser candidato a la Presidencia.
Entiendo que la fórmula que han buscado es para facilitar su candidatura. Yo saludo eso. No estoy en una actitud contraria a que Jorge sea candidato. Pero, ahora, como no he accedido a la Secretaría General, se vuelven a replantear las cosas, y cuando me he reunido con los compañeros…
Osea la CTP.
Sí, con la CTP, pero también con otros dirigentes del partido.
¿Me va a decir que la CTP lo ha convencido para postular a la Presidencia?
No, no, no. Pero sí se ha debatido el tema. Les he pedido dos o tres reuniones más para evaluar el tema en forma colectiva.
¿Y se ha puesto a pensar en que, si decide postular a la Presidencia, tendrá que enfrentarse con el candidato de Alan García que es Jorge del Castillo?
Bueno, la política está llena de retos y uno debe saber enfrentarlos. Alan ha ponderado una figura, pero estoy seguro que cuando salgan otras candidaturas, él, igualmente, tendrá muestras de respaldo y aprecio, y no intervendrá en un proceso electoral interno.
¿No envidia a Jorge del Castillo? En menos de una semana la Fiscalía ha archivado la denuncia que tenía por los “petroaudios’, ha ganado la Secretaría General y se ha convertido en candidato de Alan García.
Le ha ido bien. Pero a mí no me produce ninguna envidia.
La mayoría de dirigentes del Apra han pedido, con matices, que se revise el indulto a Crousillat, ¿también se van a poner de acuerdo en pedirle la renuncia al ministro Pastor?
Yo creo que él está en una situación bastante complicada. Hay un tema de responsabilidad política. Cometió un error al asumir una actitud tan militantemente defensora del tema, cuando la responsabilidad debe atribuirse a los médicos que firmaron los documentos usados para el indulto. Por otro lado, yo creo que en este momento ya no es necesario hacer un nuevo examen médico. Creo que el presidente debe evaluar. Y si él considera que fue objeto de una burla, de acuerdo con los datos que reciba, el acto es nulo. No es que tenga que revocarse nada, simplemente el acto es nulo.
¿Volvería a aceptar pasajes de Alas Peruanas para ir a Finlandia?
Evidentemente no, pero no porque lo considere inmoral sino porque sería parte del ahondamiento de un escándalo político que no tenía asidero.
¿Era un viaje de trabajo?
Sí, porque no fue un viaje a Disneylandia. Era un viaje a un país para conocer una realidad específica.
¿Y a qué viaje de trabajo se va con la esposa?
Sí se puede ir a un viaje de trabajo con la esposa, por qué no. Las labores son ocho horas al días, y luego uno tiene derecho a ir a un restaurante a cenar si eso no le cuesta un centavo al Estado. Ese no fue un viaje de placer, pero se hizo un escándalo. Por supuesto que ahora no volvería a viajar de esa manera.
¿No viajaría por el escándalo? Pero ese no es el problema, lo grave es que Alas Peruanas es una universidad que existe gracias a una leguleyada.
Pero eso uno no lo podía conocer en ese momento. Yo qué voy a saber de esas cosas. ¿Acaso yo me he preocupado de cada detalle de la universidad?
¿Sigue escribiendo para Correo?
Dejé de escribir por simple acto de indisciplina, de desidia. Yo mantengo muy buena relación con Correo y con otros diarios, más bien lo que veo es que en Perú.21 hay columnistas de todas las tendencias, pero ninguno que sea aprista. Me ofrezco en todo caso.
Le preguntaba por su columna en Correo, porque a fines de 2008 escribía con frecuencia sobre la prensa. Le molestaba que los periodistas opinaran que su principal misión era joder al Gobierno. ¿Le sigue molestando?
Sí. Esta concepción de que hay que joder al Gobierno es muy americana. En los Estados Unidos joder al Gobierno no es minar la democracia, sino fortalecerla. Pero en el Perú, en cambio, nuestras instituciones son tan débiles que cuando uno jode al Gobierno, termina jodiendo a la democracia.
Pero usted también, desde la prensa, ha jodido al Gobierno. Concretamente al fujimorato.
Ahí hay una diferencia sustantiva. El fujimorato era una dictadura y había que joderla con todo. El periodista debe decir la verdad, hacer las denuncias que corresponden, pero no buscar, específicamente, joder al Gobierno.
Nuestra Chica.21 es estudiante de Periodismo y actriz. Participó en las series Clave 1 y Así es la vida.