Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°

“No habría escrito El señor de las moscas de no haber sido por algo que hice algunos años antes como profesor de colegio: usé a mis alumnos para un experimento. Salí del salón de clases y les di libertad para hacer lo que quisieran en mi ausencia: regresé justo a tiempo para impedir un asesinato. Fue un experiencia muy interesante”.
Con estas palabras, el novelista británico y Premio Nobel de Literatura 1983, William Golding, explicó esta historia, donde un grupo de escolares náufragos en una isla intenta sobrevivir dejando de lado las leyes de los adultos. El resultado: la muerte.
Ahora, el dramaturgo –y también profesor de colegio– Paco Solís plasma esta obra en una dinámica puesta en escena con once jóvenes actores, con una escenografía minimalista y con una turbadora música tribal, elementos que alimentan esa sensación de escepticismo sobre la condición humana.
LA REALIDAD. “ El Señor de las moscas es el mito que sirve para justificar una posición de poder que, como decía Foucault, muchas veces está basada en la mentira y que se refleja en lo cotidiano. Y también muestra al hombre al margen de la cultura y la democracia: un poco animal”, dice Solís. Golding escribió sobre la obra: “Admiro los extraordinarios finales en los que un dios entra en escena y lo resuelve todo: es ilógico e irracional. Como el universo”.
DATOS
Nuestra Chica.21 es estudiante de Periodismo y actriz. Participó en las series Clave 1 y Así es la vida.