Lunes 13 de febrero del 2012 | 20°

El teléfono de la casa sonó a las diez de la noche, y ella sabía que era él, porque todos los días –durante dos años de relación– acostumbraba acariciarla con esas llamadas nocturnas. Pero esa noche fue diferente. “Solo te llamo para que me perdones. Soy una mierda. Perdóname por no amarte. Me odio, pero no puedo seguir más. No llores, por favor, prométeme que estarás bien”. Las palabras pronunciadas eran como una sentencia de muerte. Lo que vendría, después sería un “luto’, que hasta ahora parece ser eterno.
Desde aquel día, ella se despierta de madrugada, asustada, aturdida, y temblando, abrazada a su almohada. Llora como una niña, mira el celular y no hay llamadas perdidas, ni mensajes de amor. Siente el peso de un vacío enorme. Le duele su ausencia. A veces cobija la esperanza de que él vuelva algún día pero es en vano, porque no da señales de vida y mucho menos de amor.
A ella le da miedo caminar por las calles de Lima, pues teme encontrarse con él derrochando besos a otra persona. Quiere arrancarse el dolor del pecho, pero no puede. Camina por un pequeño parque, llora y solo quiere dormir profundamente y despertar cuando haya olvidado todo. Ha pasado más de un mes desde la ruptura, y aún no se da cuenta de que ya todo acabó. Su corazón sigue de luto.
HERIDA DE AMOR. Esta difícil etapa que atravesamos todos, en algún momento de nuestras vidas, se le denomina “luto’. La psicóloga Violeta Alvarado indica que el “luto’ en las relaciones amorosas es un duelo emocional por la pérdida de la pareja. “Hay que darle tiempo al tiempo. Es doloroso pero se debe asumir como un proceso. Es una crisis emocional como una herida que toma su tiempo cicatrizar”, explicó.
Asimismo, recomendó no aislarse, salir de viaje con amigos o la familia, cambiar de rutinas o mantener el tiempo ocupado en otras actividades. “Hay un componente fisiológico que se tiene que tratar porque la persona que sufre muchas veces no se alimenta y no duerme bien”, señala.
Nuestra Chica.21 llegó al Perú a los 17 años directamente de Estados Unidos. Hoy está enamorada de nuestro país, de su gastronomía y de su gente.