Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°

Haití se encuentra sumido en el caos y enfrenta problemas de logística para que la asistencia llegue a los damnificados, que con desesperación comienzan a saquear comercios y casas tras el devastador terremoto de hace cuatro días.
En medio de los esfuerzos para coordinar la distribución de ayuda y descongestionar el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, el máximo comandante militar estadounidense para América Latina, general Douglas Fraser anunció que la misión humanitaria y de rescate en Haití se llamará “Operación Respuesta Unificada”.
Pero los diezmados haitianos en Puerto Príncipe, cansados de esperar por auxilio y tras cuatro noches de dormir a la intemperie entre los cadáveres pestilentes, comienzan a huir de la capital.
Aviones franceses, peruanos, mexicanos y argentinos son solo algunas de las aeronaves con rescatistas y provisiones que no lograron aterrizar en el aeropuerto gestionado por Estados Unidos.
El coordinador de operaciones para las Américas de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Mauricio Bustamante confirmó a la AFP que existe una “congestión gigantesca” en el aeropuerto.
De otro lado, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, quien llegó hoy a Haití, rechazó las críticas y aseguró que la ayuda empezaba a ser distribuida a la población. “No es justo, no es justo”, indicó.
Clinton es la autoridad estadounidense de más alto rango que visita Haití desde el terremoto que dejó 50 mil muertos, 250 mil heridos y más de 1 millón y medio de personas sin techo. Unos 25 mil cuerpos habrían sido sepultados.
Pero la falta de coordinación y lógistica en el aeropuerto es solo una parte de la problemática. Existen dificultades para hacer llegar las provisiones a los damnificados, indicó Tim Callaghan, consejero de la agencia estadounidense USAID.
Periodistas constataron cómo el intento de distribuir alimentos desde un helicóptero finalizó en un tumulto entre cientos de hambrientos haitianos, que no dejaron aterrizar a la nave con ayuda.
La propia Clinton reconoció dificultades para despejar la zona de aterrizaje de los helicopteros. La posibilidad de lanzar las raciones con paracaídas fue descartada por la marina por “demasiado peligrosa”.
Funcionarios de la ONU han manifestado que no pueden continuar su labor si no se les garantiza su seguridad.
En tanto mientras se procesa la coordinación, en las calles la policía intenta ahuyentar a saqueadores de tiendas y viviendas de la capital. A pesar del riesgo, los haitianos desesperados se aventuran entre los cadáveres y los edificios aun en pie para buscar agua, comida o bienes para revender. A muchos la realidad los ha convertido en ladrones.
El sonido de balas es cada vez más frecuente, lo mismo que la presencia de hombres armados con machetes. Y mientras alimentos y agua se acumula en la capital de Haití, en las zonas rurales del país el tiempo para ayudar a las personas afectadas por el terremoto se acorta, pues en esos lugares el daño no fue menos grave.
En Leogane, hombres furiosos, provistos de machetes y garrotes, se congregaban para luchar por una población que, dicen, el mundo ha olvidado en su premura por ayudar a la capital.
Nuestra Chica.21 ganó el concurso de Wosmos by Hawaiian Tropic 2010 y es profesora de spinning.