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Critican el proyecto aprista para disolver el Congreso

Martes 22 de diciembre del 2009 | 07:39

El legislador Carlos Raffo señaló que el Gobierno busca “lavarse las manos” a costa del Parlamento.

José Vargas dice que no dará marcha atrás en propuesta. (USI)
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La propuesta del presidente de la Célula Parlamentaria Aprista, José Vargas, de reformar la Constitución para ampliar las causales de disolución del Congreso, mereció las más ácidas críticas de la oposición, que advirtió un tufillo fujimorista en la iniciativa. Ni siquiera Carlos Raffo respaldó el proyecto. Por el contrario, puso en tela de juicio que el oficialismo tenga la voluntad real de adoptar esa medida. “Son fuegos artificiales de fin de año”, comentó.

SIMILITUDES. En declaraciones a Perú.21, el parlamentario nacionalista Daniel Abugattás sostuvo que el planteamiento de Vargas es una coincidencia más del actual gobierno con el régimen de Alberto Fujimori. “Todas las dictaduras pasan por una disolución del Congreso, que es un símbolo de la democracia. Esta propuesta está dirigida a mantener electoralmente presente al Apra, que sabe que la profundización del neoliberalismo no le permitirá tener una buena performance en 2011”, recalcó.

Para el secretario general del Partido Popular Cristiano, Raúl Castro, el anuncio de Vargas no pasa de ser una “tentación fascistoide que le haría un grave daño al sistema democrático”. Añadió que los parlamentos no funcionan para agradar al Ejecutivo ni a la población, sino para trabajar por el bienestar de esta, por lo que lamentó que el Apra se aproveche del desprestigio en que se encuentra este Congreso, como producto de algunos escándalos, para generar una corriente ciudadana adversa a la institución.

El legislador Carlos Raffo manifestó que el cierre del Parlamento “forma parte de la historia fujimorista”, y lo justificó indicando que fue una decisión adoptada en un momento de “emergencia nacional”.

No obstante, advirtió que, en el caso del Apra, el anuncio no pasaría de ser “pura demagogia y una lavada de manos” con la que el Gobierno pretende tomar distancia del Congreso, olvidando que son apristas quienes han estado a cargo de su conducción.