Domingo 12 de febrero del 2012 | 27°

Por José Gabriel Chueca
La primera sensación que uno tiene al visitar esta exposición de Bauhaus en el Museo de Arte Moderno (MoMa)_ de Nueva York es que sus formas están tan presentes en nuestro tiempo que ni las nota. En Lima, por ejemplo, en la Unidad Vecinal 5, en la Residencial San Felipe, en Matute y en otros conjuntos habitacionales, está la huella de esa escuela alemana. Está también en los muebles con puertas corredizas, en las sillas de tubos de metal curvado y en los platos con diseños geométricos. Son “modernas’ 90 años después de nacer.
TRES MOMENTOS. Desde su fundación en 1919, Walter Gropius, el director, declaró que acabaría con la idea de que las bellas artes eran “superiores’ a las llamadas artes aplicadas (como la carpintería o el diseño textil). Lo hizo creando talleres con maestros de ambas áreas donde los estudiantes llegaban después de ser entrenados en las formas abstractas. La escuela incursionó en el diseño industrial buscando facilitar la producción en serie de los objetos. Las formas eran sencillas, mas no el trabajo artístico en ellas.
En 1928, Gropius dejó la escuela para seguir sus proyectos personales. Hannes Mayer lo sucedió. Pero este, por sus simpatías comunistas, fue expulsado por el Gobierno. Ludwig Mies van der Rohe asumió la dirección. Dos años después, el Gobierno negó fondos a la escuela. Y, en 1933, con Hitler como canciller, la policía y partidarios cerraron la escuela. El 22 de julio de ese año, los integrantes de Bauhaus decidieron darla por clausurada.
LEGADO. Bauhaus recogió influencias, entre otras, de las vanguardias rusas. Y produjo innovaciones en arquitectura, diseño y fotografía. La dramaturgia también fue campo de experimentación: realizaron montajes donde los actores usaban disfraces para deformar sus proporciones. Conceptos innovadores en comunicación, como la multimedia, ya eran abordados en esta institución que reunió varias de las mentes más creativas de la primera mitad del siglo XX, cuyos ecos resuenan aún en el siglo XXI.
DATOS
Nuestra Chica.21 llegó al Perú a los 17 años directamente de Estados Unidos. Hoy está enamorada de nuestro país, de su gastronomía y de su gente.