Lunes 13 de febrero del 2012 | 19°

Huallanca (3,500 msnm) se ubica en las estribaciones de la cordillera del mismo nombre, a siete horas de la capital. Se arriba por una carretera asfaltada que nace en Pativilca y que es el desvío a Huaraz. El viaje permite disfrutar de la laguna de Conococha y de un manto de eucaliptos que están al ingreso de Huallanca, la misma que descansa sobre un fértil valle formado por los ríos Ishpag y Torres.
A 10 minutos de la ciudad se encuentran los baños termomedicinales de Azulmina, donde el visitante puede pasar ratos de relax disfrutando de la campiña y teniendo como fondo el nevado El Burro. En los alrededores también hay muchos vestigios arqueológicos preíncas que merecen ser visitados.
A cinco minutos del centro está la laguna de Contaycocha, recuperada hace poco de la contaminación minera. Esta tiene dos puentes colgantes y una zona de picnic desde donde ahora se puede ver nadar tranquilamente a los patos y a las pollas de agua sobre un verdadero espejo de agua libre de relaves.
Ni qué decir del nevado Chaupijanca, afectado por el cambio climático, que puede ser escalado si se cuenta con un buen guía. Al pie del glaciar están las hermosas lagunas de Taucán y Cocha-Waín, con colores inimaginables que cambian según la posición del sol.
Durante esta temporada, los pobladores de Huallanca se preparan para celebrar la Navidad a su manera. Ese día, la ciudad se ve invadida por cuadrillas de danzantes de los Negritos de Huallanca que, con sus singulares y elegantes coreografías, despiertan la admiración entre los turistas.
Nuestra Chica.21 llegó al Perú a los 17 años directamente de Estados Unidos. Hoy está enamorada de nuestro país, de su gastronomía y de su gente.