Además:

La Policía realiza un trabajo de prevención en los colegios

Sábado 28 de noviembre del 2009 | 07:29

La Dirección Antidrogas de esta institución toma medidas ante la presencia de pandillas en algunas instituciones educativas.

La Policía colabora para erradicar el pandillaje en las escuelas. (USI)
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Las reacciones no se hicieron esperar. Tras la información de Perú.21 sobre las pandillas de escolares que se enfrentan en las calles del Centro de Lima por la rivalidad entre sus colegios, la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional (Dirandro), en coordinación con la Municipalidad de Lima, inició una campaña para prevenir el consumo de estupefacientes entre los alumnos de los planteles del Centro Histórico.

Abdul Miranda, subgerente de Seguridad Ciudadana del municipio capitalino, reveló que la Dirandro brindó ayer charlas a los estudiantes sobre los daños por el uso de drogas. En conversación con Perú.21, el funcionario señaló que “los cabecillas de las pandillas de colegiales son captados por los microcomercializadores de drogas y por las bandas delincuenciales para llevarlos por el camino del hampa”.

PUNTOS DE ENCUENTRO. En tal sentido, Miranda precisó que los puntos más concurridos por los escolares para iniciar sus riñas son los límites con los distritos aledaños: Rímac, San Martín de Porres y Breña. Agregó que estos adolescentes se enfrentan con piedras y palos, “perjudicando a los transeúntes y a los vehículos de transporte público y privado que circulan por la ciudad”. Por ello, destacó el trabajo de la Dirandro, que permitirá –dijo– reorientar a los muchachos.

INSUFICIENTE. Para el experto en temas de seguridad Gabriel Prado, esta medida no es suficiente para disminuir la violencia de las pandillas. En conversación con Perú.21, Prado aseveró que más de 12 mil jóvenes y adolescentes en Lima y Callao pertenecen a bandas y a las barras bravas. “Esto revela que uno de los principales problemas ligados a la inseguridad ciudadana es la violencia juvenil”, manifestó.

Por ello, recomendó a la Policía Nacional que aplique un trabajo social y coordinado para reducir el grado de agresividad entre escolares. “Ser adolescente no debería ser un pasaporte para la impunidad”, finalizó.