Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°

Por Alejandra Costa
Ahora que los limeños nos hemos acostumbrado a poder ver hasta 16 artistas internacionales al mes –como sucedió en setiembre último–, es difícil creer que el concierto más exitoso de 2007 casi no se lleva a cabo. En ese momento, ninguna de las promotoras locales podía reunir los US$500 mil que exigía por adelantado el dueño de la gira de Soda Stereo para incluir a Lima en ese fenómeno que fue Me verás volver.
Por casi un milagro, la promotora de Coqui Fernández obtuvo la bendición de Gustavo Cerati –a quien había traído a Lima antes– y pudo empezar a vender las entradas. No solo consiguió los US$500 mil, sino el millón de dólares que costaba traer a la legendaria banda argentina al Perú. Como recordamos, el éxito los obligó a abrir una nueva fecha, y casi 90 mil almas pudieron corear la ‘música ligera’ de Cerati el 8 y el 9 de diciembre de 2007.
Roger Waters, el otro gran éxito de ese año, logró presentarse en Lima porque aceptó cobrar la mitad de su tarifa para la región. El 12 de diciembre de 2007 se promulgó la Ley de Promoción de Espectáculos no Deportivos que, como todos coinciden, fue el gatillo de la lluvia de estrellas que los limeños hemos podido disfrutar y que ha rendido grandes frutos para las promotoras. La ley exoneró a los espectáculos del pago del impuesto municipal de 15% y redujo de 30% a 15% el Impuesto a la Renta.
Si queremos pensar en ganancias, Armando Massé, presidente de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (Apdayc), señala que las ventas de entradas en los conciertos se han duplicado este año y llegaron a US$30 millones. Cabe recordar que Apdayc recauda el 8% de la taquilla de todos los shows.
En este negocio no solo han ganado las promotoras y el público, sino que la recaudación de Sunat por impuestos también ha aumentado. Según datos del ente recaudador hasta noviembre de 2009, la Sunat ha recibido S/.4.3 millones en lo que va de 2009 por concepto de Impuesto a la Renta por espectáculos realizados por artistas internacionales, un 80.7% más que los S/.2.5 millones de 2008. En el caso del Impuesto General a las Ventas, va recaudando S/.4.6 millones, un 55.4% más que los S/.2.9 millones del año anterior. En total, en 2009 este sector generó S/.26 millones.
FALTA SITIO. Sin embargo, aún falta mucho para que Lima se consolide como una plaza fija en las giras de los grandes artistas. Como explica Coqui Fernández, de People and Music, es necesario que se construyan escenarios que puedan albergar a 90 mil almas para que sea rentable traer a estrellas de la talla de Madonna, U2 o los siempre soñados Rolling Stones. Su empresa ha organizado los conciertos de Iron Maiden, Oasis, Jonas Brothers y Los Fabulosos Cadillacs, y traerá a Metallica en enero. El Estadio Nacional –actualmente no disponible para estos eventos– puede reunir a 48 mil personas, y en la Explanada del Estadio Monumental entran 25 mil asistentes.
También falta que los auspiciadores entiendan las ventajas de aliar su imagen con la de una banda internacional. “El concierto más apoteósico del año, el de Oasis, no tuvo ni un solo auspicio”, dice el empresario. El otro megaespectáculo, Kiss, tampoco tuvo auspicios.
Los auspicios son importantes porque reducen el riesgo para los promotores ya que cubren una parte de los costos de la producción. De no existir, se tendría que cargar todo a la taquilla. Tienen un poder que aún no ha sido explotado: podrían conseguir que bajen los precios de las entradas.
“Si yo supiera de antemano cuánto exactamente voy a recibir de auspicios, el número y el costo de boletos que tendría que vender para llegar al punto de equilibrio –y con lo que podré pagar al artista y los costos de producción–, serían más bajos. Sin embargo, los auspicios recién se acuerdan cuando los tickets salen a la venta porque las empresas aún no confían del todo en las promotoras, comenta.
TIEMPO PARA TODO. Una de las desventajas de este diluvio musical es que la mayoría de espectadores se perdió al menos un concierto porque había demasiados en el mismo mes y los bolsillos ya no daban para más. ¿Se podría llegar a distribuir mejor los shows en el tiempo para evitar esta saturación? Fernández piensa que no.
“La fecha del concierto se define según en qué momento pasa el artista por la región y, por lo general, lo hacen cuando no han recaudado suficiente dinero en Europa o en Norteamérica. De nada serviría organizarnos aquí”, manifiesta.
Sin embargo, los beneficiados son, finalmente, todos los que viven hambrientos por música y antes tenían que viajar para buscarla. Parece que esa canción ya quedó atrás.
Nuestra Chica.21 es estudiante de Periodismo y actriz. Participó en las series Clave 1 y Así es la vida.