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'Conversación en La Catedral' cumple 40 años

Domingo 20 de septiembre del 2009 | 10:31

Novela íntima por un lado, y política por el otro. Alguna vez, Vargas Llosa dijo que esta había sido la obra que más le había costado escribir. Ahora, otros escritores peruanos –de varias generaciones– manifiestan su admiración por el texto.

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ALONSO CUETO
Autor de La hora azul y El susurro de la mujer ballena
“Cuando leí el libro por primera vez, tuvo un efecto muy grande, pues es uno de los mejores comienzos de una novela en cualquier época. Cuando Santiago Zavala mira por la ventana del edificio de “La Crónica’ y ve los «edificios desiguales y descoloridos» y el «mediodía gris», representa no solo el Perú, sino su propia vida. Esta relación entre el entorno y la vida propia es esencial en la obra de Vargas Llosa. Nadie es quién en su relato sin la relación con lo que lo rodea. La intimidad y la colectividad están enlazadas. Ahora, Conversación en La Catedral conserva su vigencia porque es una observación sobre la conducta de los seres humanos en relación con el poder, sobre cómo la tentación por este siempre destruye a los individuos que lo ejercen. De todos modos, creo que la vigencia de la obra se debe a la musicalidad de su lenguaje, integrado a sus imágenes. Ninguna obra sobrevive por las ideas que presenta. La narrativa es una cuestión de nervios integrados al lenguaje”.

CARLOS CALDERÓN FAJARDO
Autor de El fantasma nostálgico
“Hasta el momento en que Vargas Llosa publica Conversación en La Catedral, nuestros escritores aparecían muy circunscritos al país. Con él, en cambio, se sintió que, pese a escribir sobre temas peruanos, lo hacía con una literatura dirigida hacia el mundo. Ahora, en la obra se hace bastante notorio el desencanto y escepticismo que produjo Odría: la dictadura de este militar era el camino final de una situación jodida en la que ya estaba el país con anterioridad. De ahí la famosa pregunta de Zavalita –aunque, también, debo confesar que a veces me he preguntado si no se refirió a si ya nos jodimos para siempre–. La novela tiene mucha actualidad para esta época de tendencias autoritarias, en el que las democracias parecen una especie de dictadura disfrazada y donde la coacción ha sido reemplazada por la sutileza. Eso, si consideramos que la preocupación de Vargas Llosa, antes y ahora, parece haber sido sobre cómo podemos hacer para vivir en una auténtica democracia”.

SANTIAGO RONCAGLIOLO
Autor de Abril Rojo y Memorias de una dama
“Leí Conversación en La Catedral ya entrada la década de los noventa, cuando el gobierno de Fujimori se volvía más autoritario y más gris que en los primeros años. Por entonces, yo trabajaba en el centro de Lima, y la atmósfera de la ciudad era parecida a la ciénaga que describe Mario Vargas Llosa. Básicamente, sentí que esa novela acababa de ser escrita, que nada había cambiado en el Perú desde Odría. En cuanto a su importancia en esta época, creo que es una obra monumental en su ambición literaria, y certera en su retrato de las dictaduras latinoamericanas. Ya no se escriben muchas novelas con esas características. Ojalá eso sea señal de que más gente lee y los gobiernos son mejores. Ojalá”.

GUILLERMO NIÑO DE GUZMÁN
Autor de Relámpagos sobre el agua
“Su lectura fue una revelación. No solo me fascinó la construcción del relato y la forma tan peculiar de alternar el presente con el pasado, sino que me descubrió mi propia realidad como no lo había hecho ninguna otra novela hasta entonces. Vargas Llosa era capaz de transfigurar los hechos cotidianos –los ambientes urbanos, el habla coloquial– en situaciones imperecederas. Y su importancia no se debe a razones coyunturales. Conversación en La Catedral indaga con lucidez ejemplar en el dilema del Perú, en su carácter pluricultural, en sus abismos sociales, en las contradicciones de un país a medias que no acaba de surgir. En ese sentido, su logro es intemporal. No obstante, limitar su valor a este tipo de consideraciones puede llevar al equívoco de olvidar que, ante todo, se trata de una novela. Es decir, de un esfuerzo de imaginación, de una trama orquestada con ingenio y poder de convicción, de una intriga cuyos personajes nos emocionan y perturban, a tal punto que parecen seres de carne y hueso, tan o más verdaderos que la vida misma.”