Además:

Raptorex, el antepasado enano del Tiranosaurio Rex

Jueves 17 de septiembre del 2009 | 10:43

Su estructura anatómica es idéntica pero con dimensiones muy reducidas en comparación con la de un Tiranosaurio Rex. Fue descubierto en China y rectifica las teorías sobre la evolución del gran carnívoro.

Así se veía Raptorex, antepasado del Tiranosaurio que le hubiera llegado a las rodillas al depredador. (AP)
Compartir

Tenía un cráneo grande, con potentes mandíbulas y una afilada dentadura, sus antebrazos pequeños, patas musculosas y un extraordinario sentido del olfato, sin embargo, Raptorex es 100 veces más pequeño que su mítico descendiente, el temible Tiranosaurio Rex.

Si Raptorex y el Tiranosaurio Rex se hubieran encontrado es muy probable que este último se lo hubiera comido de un solo bocado, puesto que el antepasado del gran carnívoro le hubiera llegado a la altura de las rodillas.

El sorprendente descubrimiento se realizó en un yacimiento en la frontera de las provincias de Liaoning y Lei Mongol, en China, zona que se ha convertido en una auténtica mina de oro para los paleontólogos debido a la aparición múltiples especies de nuevos dinosaurios, según informó Science .

Este descubrimiento representa un hito en el campo de la paleontología, ya que transforma por completo la visión que tenían los científicos sobre la evolución de los grandes carnívoros.

Hasta el momento se creía que las características de su anatomía habían ido evolucionando a lo largo del tiempo, mientras que de forma simultánea el animal iba aumentando de tamaño.

El fósil demuestra que unos 60 millones de años antes de que surgiera el Tiranosaurio Rex tal y como se le conoce, ya existía un antepasado de este depredador cuya estructura corporal era idéntica pero de dimensiones reducidas: una especie de clon diminuto del gran carnívoro .

Raptorex medía unos tres metros de la cabeza a la cola y pesaba unos 65 kilos, mientras que un Tiranosaurio Rex puede llegar a medir cuatro veces más y pesar más de seis toneladas. Sus esqueletos son idénticos, solo que el del primero es pequeño.

El descubrimiento abre la posibilidad de que existan otros grandes dinosaurios que también hayan pasado por una evolución similar y que, por ende, tengan antepasados enanos.