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Los hermanos Cori fueron las estrellas en torneo argentino

Lunes 31 de agosto del 2009 | 09:42

Jorge, de 12 años, y Daisy, de 15, se bañaron de oro en los Juegos Panamericanos de la Juventud. Ingrid Aliaga ganó una presea dorada en la categoría damas Sub-18 y Diego Cuéllar, en Sub-12.

Jorge y Daisy Cori demostraron su destreza en Argentina y obtuvieron preseas doradas. (Paul Vallejos)
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El ajedrez es uno de los pocos deportes al que podríamos calificar de triunfador por excelencia y es que su nivel marca una jerarquía en el continente. Su real poderío se plasmó en la Argentina, desde donde nuestra delegación más pequeña –en edad– regresó con el título de los Juegos Panamericanos de la Juventud, el quinto que obtiene en su historia.

Nuevamente, los hermanos Jorge y Daisy Cori fueron las estrellas del torneo, porque ambos se bañaron de oro. Jorge, quien apenas tiene 12 años, se adjudicó la corona en la categoría de 18 años; mientras que nuestra única Maestra Internacional se hizo del más alto galardón en la categoría Sub-16.

Se debe resaltar la labor de la quinceañera ajedrecista, porque se impuso en el grupo de varones. A ellos se suma Ingrid Aliaga, quien caminó por el mismo sendero al ganar la categoría damas del Sub-18.
 
CHICOS MARAVILLA. No obstante que los deportistas que mencionamos siempre son noticia por sus logros, debemos tener en cuenta que detrás de ellos existe otro grupo de exponentes del deporte ciencia que ganan terreno y que también merecen un espacio, por el esfuerzo que ponen para sobresalir en los tableros y además, junto a sus padres, también luchan por recaudar fondos para viajar a los torneos internacionales.

Sin todavía asomarse como figuras mediáticas del ajedrez, estos pequeños, de a pocos hacen que se les tome más en cuenta para ser considerados en la selección. Diego Cuéllar es un niño locuaz y juguetón, es el contraste de su apariencia de niño genio –por los lentes y rostro de tranquilidad–. Con ese mismo ímpetu de bromista entiende que debe esforzarse más para llegar a asomarse a su ídolo Garry Kasparov, a quien admira por su estrategia y destreza.

Ganar la medalla de oro en la categoría de Sub-12 fue lograr una revancha personal, porque en el panamericano del año pasado se ubicó trece puestos más abajo que el de la presente edición.

Aurora Felix y Ann Chumpitaz, categorías Sub-12 y 14, respectivamente no se dan tregua, persisten en que se encuentran en condiciones de apoderarse de la presea dorada, por ahora la medalla de bronce les pone brillo a sus vidas cotidianas que trascurre en ir al colegio y las clases de ajedrez en el Estadio Nacional.
Las dos deportistas creen que si tuvieran una computadora portátil para cargar a los torneos que asisten para estudiar mejor sus partidas, el resultado podría ser mejor.

“Cada día aprendemos y nos convencemos que vamos por el buen camino. Todo esfuerzo es recompensado. Todos los que estamos acá tenemos un sueño y ese es ser campeones mundiales y tener los títulos de Gran Maestro. Esperamos que las empresas y autoridades se fijen en nosotros porque estamos dispuestos a darlo todo por el Perú”, dijo la risueña Ann.

Si bien las medallas son importantes, en el equipo también hubo jóvenes que entregaron todo, pero se ubicaron en un honroso quinto lugar, es el caso de Mario Arias, en la Sub-14, un chico que tiene mucho que ofrecer y así lo señalan los expertos que estamos ante una fulgurante figura.

LOS BAJITOS. Apenas entienden las dificultades que los rodean por ser deportistas en el Perú y también recién comienzan a vivir, pero ya saben lo que es saborear una victoria o, mejor dicho, colgarse una medalla.

Mitzy Caballero, Melanie Dongo y César Ramírez son los más pequeñitos del grupo con apenas siete y ocho años. Sin embargo, en el tablero de juego aparentan ser unos grandes porque muestran todo lo aprendido y arrasan con los rivales que se les aproximan.

Mitzy quedó en el segundo en la serie de la Sub-8; Melanie se ubicó tercera y César en el sexto puesto de varones.

El triunfo de los benjamines se hace más meritorio porque sus viajes se dieron gracias al apoyo de sus padres, quienes tocaron muchas puertas para conseguir el dinero.

“No es fácil para nosotros que nuestros hijos se dediquen al ajedrez, porque para ellos no hay financiación de los viajes porque dicen que recién hay plata para los deportistas desde los 12 años”, dijo Héctor Dongo, padre de Melanie.