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Perú: el primer exportador de cocaína en el mundo

Domingo 23 de agosto del 2009 | 07:16

Mientras Colombia incautó 180 toneladas de clorhidrato, el Perú solo pudo decomisar 20. Analistas señalan que Gobierno no asume liderazgo ni asigna fondos para lucha antidrogas.

Si el Gobierno persiste en desinterés en lucha contra las drogas, mafias seguirán avanzando. (Paul Vallejos)
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Por Daniel Yovera

El esfuerzo notable de los policías antidrogas que erradican, intervienen, incautan y combaten al narcotráfico en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE) y en el Huallaga no alcanza para detener ese fenómeno, pues el Perú ya es el primer país exportador de cocaína en el mundo y, así como afronta el problema el régimen de Alan García, la tendencia podría continuar creciente e imparable.

Ese liderazgo del país –que no es de ninguna manera un privilegio – es uno de los principales aspectos abordados en el documento denominado “Estudio comparativo de la evolución de la coca y la cocaína en Perú y Colombia”, que arroja que, si bien Colombia sigue llevándonos la delantera como primer productor de cocaína a nivel mundial, ese país incauta mucho mayores cantidades del estupefaciente que el nuestro y, en consecuencia, evita que el narcotráfico saque más droga fuera de sus fronteras.

Basándose en estadísticas reconocidas, el estudio –realizado por los especialistas Jaime Antezana Rivera y Jaime García Díaz– indica que en el año 2008, Colombia produjo 430 toneladas de cocaína y el Perú 302. El detalle está en que el país gobernado por el presidente Álvaro Uribe incautó nada menos que 198 toneladas de esa droga, y el de Alan García, decomisó apenas 20 toneladas. Esta cifra, que fue presentada a inicios del año como un logro del esfuerzo policial, queda lamentablemente minimizada al lado de lo conseguido por las autoridades colombianas.

Es decir, el narcotráfico en Colombia pudo exportar 232 toneladas de cocaína, pero las mafias en este país fueron capaces de sacar más: 282 toneladas. Es por eso que el Perú ha pasado a ser el primer exportador de cocaína.

MÁS ATRASO. Esos no son los únicos indicadores de la situación de la lucha antidrogas en nuestro país. En 2008, Colombia logró erradicar 95,731 hectáreas de cocales, casi diez veces más que lo erradicado por el Perú, donde solo se eliminaron 10,143 hectáreas de cultivos de hoja de coca.

Esto tiene que ver con el hecho de que en Colombia, el Gobierno dispuso una política de erradicación en 24 departamentos productores de hoja de coca, mientras que aquí solo se aplicó la medida en San Martín y parcialmente en Huánuco. Los erradicadores nacionales del Proyecto Especial de Control y Reducción (Corah) no han entrado aún al Valle del Monzón (Huallaga) ni menos aún al VRAE.

De igual modo, la Policía colombiana destruyó el año pasado 3,209 laboratorios de producción de droga, mientras que la Dirandro peruana hizo enormes esfuerzos para hacer explotar 1,125 laboratorios.

En esa misma tendencia, el control y la incautación de insumos químicos para producir droga también fue mayor en el régimen de Uribe, que el año pasado fue capaz de incautar 9,637 toneladas, contra las 470 toneladas del Perú. Se trata de una cifra 20 veces superior. Lo peor es que en nuestro país ni siquiera se ha logrado implementar un registro único de empresas comercializadoras y usuarias de productos químicos, que es pedido a gritos por las autoridades antidrogas peruanas desde el año 2004. Se trata de un software que le permitirá a la Dirandro, al Produce y a la Sunat controlar con eficiencia a las empresas que hacen negocios con dichos insumos, para evitar que vayan a parar al narcotráfico.

SIN VOLUNTAD POLÍTICA NI DINERO. Según los analistas Antezana y García, el narcotráfico se da el lujo de crecer en el Perú porque el Gobierno se rehúsa a financiar la lucha contra las drogas y a asumir una posición de liderazgo en la política antinarcóticos. Y aunque las comparaciones sean odiosas, refieren que “en Colombia la lucha antinarcóticos la encabeza el propio presidente de la República, pero aquí no ocurre eso”.

Según el estudio, la actual realidad en ambos países tiene una razón de fuerza: mientras que, entre los años 2003 y 2008, en Colombia se invirtió 1,000 millones de dólares en el combate contra el narcotráfico, en nuestro no se ha llegado ni a 350 millones de dólares. Es más, de este dinero, el Ejecutivo puso apenas 13 millones, y el restante, la cooperación internacional.

Para este año, Devida, la Dirandro, la Procuraduría Antidrogas, el Corah, los municipios del VRAE y decenas de instituciones más, esperan que el Ministerio de Economía y Finanzas cambie de actitud de una buena vez y destine los 161 millones de dólares para implementar ya el denominado Plan de Impacto Rápido (PIR), que en cuanto a ejecución, nada tiene de ese adjetivo. Con razón el narcotráfico está ganando terreno en nuestro país.

TENGA EN CUENTA
Bolivia ha llamado la atención del Gobierno Peruano para que refuerce el control antidrogas. A mitad de la semana que pasó, el ministro de Gobierno de ese país, Alfredo Rada, solicitó al presidente Alan García “reforzar el control de sus fronteras” para evitar que las mafias de narcotráfico hagan llegar más droga a su territorio.

Los narcos peruanos han empezado a introducir grandes cantidades de pasta básica de cocaína en Bolivia para purificarla antes de enviarla a Brasil, Europa, Asia y África. El viernes último, el jefe de la boliviana Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) anunció que reforzarán el control antidrogas en la frontera con el Perú.

El alto funcionario del FELCN dijo a la prensa boliviana que acababan de descubrir en Santa Cruz “los más grandes laboratorios (peruanos) de la historia” y reveló que, en lo que va del año, han decomisado 18.4 toneladas de droga, de la cual el 40% procede del Perú.