Además:

Fiebre de feria

Domingo 02 de agosto del 2009 | 08:05

La FIL prevé facturar más de 6 millones de soles, que fue lo recaudado el año pasado. Estará abierta hasta el 5 de agosto y la entrada tiene el costo simbólico de un sol, salvo domingos y feriados, que cuesta dos.

Compartir

Por lo general, no leemos lo que nos gusta: leemos lo que nos venden, lo que logramos comprar, lo que está a nuestro alcance. Y nuestras referencias terminan siendo los mismos títulos de siempre. Porque los libros – oh, novedad – son caros. Un ejemplo: un libro de la editorial española Anagrama, que normalmente cuesta 80 soles, podría costar solo 50, de no ser por el flete de 40% que cada libro extranjero debe pagar por comercializarse en Lima.

Sobre todo por eso – y más allá de su sentido cultural – es importante la 14° Feria Internacional del Libro (FIL-2009) porque pone a nuestro alcance obras a las que probablemente no podríamos acceder. Digamos que ella contribuye a democratizar la lectura: hay ofertas de libros reducidos de precio hasta la mitad. Y más allá de lo que el público prefiera –en su stand, la revista de Magaly Medina vende diariamente entre 40 y 60 ejemplares pasados, a un sol cada uno–, la idea es crear espacios y acercar las editoriales y librerías a las personas – y no viceversa, como suele creerse –. De ahí la importancia de estrategias comerciales atractivas.

ATRACCIÓN FATAL. Una de ellas, por ejemplo, fue la presencia del dibujante argentino Quino, el célebre creador de Mafalda. Fue él quien se encargó de inaugurar la feria de este año, provocando que fuera el evento que más público atrajo hasta el momento: más de 10 mil personas. Fue tanto el entusiasmo de la gente, que Quino prácticamente tuvo que huir: la falsa pared que lo separaba/protegía del público amenazó con caerse sobre él varias veces. Ya lo sabemos: el peruano, cuando quiere a alguien, no lo respeta.

Otra actividad bastante comentada fue la de Beto Ortiz, y no es de extrañar. Aunque era la presentación de su libro Por favor, no me beses, Ortiz se presentó al lado de su “partner’ televisivo, Aldo Miyashiro. Y como si ver a los dos repitiendo su mediática fórmula de “jodas’ mutuas no bastara, también se aseguraron de que estuviera la seductora Mónica Hoyos. La idea no salió mal: primero, porque fue toda una sorpresa que el trío se presentara – no estaba anunciado en la programación oficial salvo Beto –, y dos, porque ese día asistieron más de 9 mil personas. Casi toda la FIL se dirigió hacia el auditorio donde ellos estaban.

Se pensó que este año el cambio de locación de la feria – del Jockey Plaza al Vértice del Museo de la Nación – afectaría el interés de las personas. Pero según voceros de la FIL, esto no ha ocurrido, y se traduce en las cifras señaladas. Quizá porque ahora la nueva ubicación es más céntrica y porque ya existe todo un público cautivo. Ojalá hubiese más ferias así todo el año.

ATENCIÓN A DETALLES. Con todo, por momentos la feria lució improvisada. Si bien es bastante difícil predecir el clima, al menos se sabe que, por estos días, suele lloviznar. Y que el agua se filtra por paredes y techos mal construidos. Algo de esto ocurrió en la FIL: se pudo ver goteras enormes y baldes puestos en el piso a manera de contenedores. Una imagen así definitivamente no causa buena impresión. Como tampoco el mal estado de los baños, que fácilmente harían sonrojar – de sorpresa primero e indignación después – a cualquiera: ni imaginar lo que podrían sugerir en los escritores invitados. Se supone que se trata de una feria internacional. En el futuro habrá que tener, entonces, más consideración a esos detalles. No cuesta nada.

DATOS

  • El Vértice del Museo de la Nación, donde se realiza la Feria del Libro, tiene 10 mil metros cuadrados. El Jockey Plaza, donde se hacía antes, ofrecía solo 8 mil.

  • La feria se inauguró el 23 de julio y estará abierta hasta el miércoles 5 de agosto. La entrada es simbólica: un sol, salvo domingos y feriados, que cuesta dos.