Domingo 12 de febrero del 2012 | 23°
Dicen que el enamoramiento evoluciona con el pasar de los años. Algunos viven rememorando sus amores adolescentes porque los consideran “mejores”, mientras que otros prefieren desterrar los recuerdos y aferrarse a sus relaciones actuales. Cuestión de gustos. Sin embargo, nunca está de más tener en cuenta las señales que nos delatan o delataron cada vez que estuvimos enamorados.
Mi primer romance
El momento rosa de nuestras vidas se inicia cuando el cuerpo empieza a cambiar y los pensamientos giran en torno al chico o chica más lindo del colegio. Según el psicólogo, los adolescentes empiezan a experimentar el deseo y la curiosidad por acercarse al compañero de al lado. El amor ya puede ser vivido abiertamente. “Toma contacto con sentimientos más profundos, como la pasión y el impulso sexual. El atractivo físico es fundamental”, señala Yacolca. Además, afloran el apego, la experiencia de los celos y los temores respecto a la pérdida del chico(a) amado(a).
Odio pelear contigo
Los grandes pasos se dan de la mano. A partir de los 20 años llegan la estabilidad y la madurez en la relación. Los jóvenes desvían su mirada hacia proyectos de vida juntos. La sexualidad se encuentra consolidada, luego de vivir la tormenta de la libido en la adolescencia. En palabras del psicólogo, en esta etapa las parejas valoran aspectos de mayor importancia, como la estabilidad económica y profesional. Además, si se alcanza el matrimonio o convivencia, aparece una crisis llena de conflictos con la llegada de hijos. “Esto significará todo un nivel de readaptación”, añade.
Reinventémonos
Cuando las manos se arrugan, los cabellos se tornan blancos y la casa se queda vacía, el compañero es el único refugio que abre los brazos sin condiciones. En esta etapa se vive el nuevo matrimonio. La pareja se mira cara a cara, nuevamente, luego de haberse dedicado a consolidar la vida de los hijos que ya partieron. Se pierde la pasión, pero revive el romance. Además, la pareja hace una reevaluación de la propia vida considerando su acercamiento a la muerte.
Aprendiendo a querer
Los sentimientos afectivos empiezan a surgir. En esta etapa no se puede hablar de un amor de pareja, pero sí de la primera señal de cariño hacia una persona del sexo opuesto. Según el psicólogo del Instituto Peruano de Psicoterapia, Estuardo Yacolca, el apego afectivo que demuestran los niños hacia sus padres, a esta edad, es similar a los futuros sentimientos que evocarán hacia sus parejas. Conocido como el “Primer despertar’, en este periodo se forman las expectativas determinantes para la elección de nuestras relaciones. “Es probable que luego busquen personas que se parezcan a sus padres o viceversa”, comenta el especialista.
Nuestra Chica.21 llegó al Perú a los 17 años directamente de Estados Unidos. Hoy está enamorada de nuestro país, de su gastronomía y de su gente.