Jueves 23 de febrero del 2012 | 20°
(Perú21.pe/agencias). El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, regresó a Nicaragua este viernes después de haber pisado, por un par de horas, territorio hondureño, pero tuvo que retroceder por el despliegue de fuerzas que dispuso el gobierno de facto de Roberto Micheletti, como el toque de queda a partir del mediodía en las zonas limítrofes y el incremento de policías y militares en estos lugares.
Zelaya, quien fue expulsado por militares de su país tras el golpe de Estado el 28 de junio último, ingresó a Honduras a través del paso fronterizo de Las Manos, en Nicaragua. Lo hizo desarmado, rodeado por un enjambre de periodistas y en medio del júbilo de sus seguidores. Lo acompañó su canciller, Patricia Rodas.
En un acto desafiante, el depuesto presidente dijo que “los señores que están en esta actitud deben bajar sus fusiles y dialogar”, en alusión a los centenares de militares que esperaban a Zelaya en la frontera para ejecutar las órdenes de Micheletti, quien había amenazado a Zelaya con detenerlo si regresaba a Honduras.
El presidente ‘de facto’ pidió este jueves al mandatario depuesto que desista, porque ocasionaría más violencia en el país, luego de ordenar el toque de queda en las inmediaciones de la frontera para impedir que los simpatizantes de Zelaya acudiesen a su encuentro.
Pese a ello, decenas de seguidores de Zelaya formaron una cadena humana para protegerlo de las fuerzas de seguridad hondureñas que esperaban apostadas en las carreteras que dan acceso a los puestos fronterizos.
Zelaya cruzó la línea fronteriza entre Nigaragua y Honduras, pero luego de dar un par de pasos en territorio hondureño se detuvo por “respeto a los principios” de los militares, según reportaron los medios que cubrían el hecho.
En tanto, millares de “Zelayistas” salieron a las calles en el departamento de El Paraíso, para expresar su apoyo al depuesto mandatario. Hubo fuertes choques con la Policía, que utilizó gases para dispersar a los manifestantes.
IMPRUDENTE. La maniobra de Zelaya no cayó bien en Estados Unidos. Hillary Clinton, secretaria de Estado, se encargó de hacer público este malestar: “El esfuerzo del presidente Zelaya para llegar a la frontera es imprudente”.
En tanto, el mandatario costarricense Oscar Arias, quien ha actuado como mediador en la crisis hondureña, dijo que el viaje que hizo el depuesto presidente hondureño a territorio de su país “no es el camino para logar la reconciliación”.
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