Además:

Antauro Humala: “Simon me pidió interceder”

Jueves 16 de julio del 2009 | 07:10

El líder etnocacerista, preso en el penal de Piedras Gordas, habló con Perú.21 sobre sus vínculos con el ex premier y también de su hermano Ollanta Humala Tasso.

Compartir

Por Daniel Yovera

El líder etnocacerista Antauro Humala Tasso, preso en el penal de Piedras Gordas, revela a Perú.21 el apoyo que le brindó al ex premier en las mesas de diálogo del sur del país.

Ahora que usted podría dejar la prisión, asumimos que buscará liderar la oposición, pero ¿qué opina de lo hecho por su hermano?
Yo no considero que haya oposición política en el Congreso. Allí no hay opositores, hay cómplices. En su mayoría fueron paracaidistas que compraron su curul. Fue un partido (Partido Nacionalista) que logró 45 congresistas, en 24 horas se redujo a 22, y ahora son 19.

¿Quiénes compraron sus curules?
No deseo hablar, pero sí los conozco. Empezando por Torres Caro. ¿Qué clase de oposición puede generar semejante prostitución?

Entonces, no le gusta el trabajo de su hermano Ollanta.
Es lamentable.

Hace poco, él dijo que se había reconciliado con su padre. ¿Y con usted?
En Andahuaylas hubo una traición y él tomó su camino. Ahora ni siquiera tiene el gesto de pedir la amnistía para los reservistas que están presos. Esos 45 mamíferos que ingresaron con él al Congreso les deben la curul a estos muchachos que están presos y en total abandono.

Pero hay congresistas nacionalistas que lo visitan.
Bueno, en todo este tiempo han venido a visitarme (Werner) Cabrera, Nancy Obregón, Elsa Malpartida, Javier Valle Riestra y otros más que no me acuerdo. Ayer (martes) vinieron Rocío Gonzales y Gustavo Espinoza.

¿Ellos le han pedido que lidere la oposición?
No, yo ahorita estoy más preocupado por el tema de mi salida, porque veo que hay un lobby en la sala para acicatear mi sentencia, como sea, en dos semanas… Están planificando una “triquiñuela’ propia del Poder Judicial.

¿El Gobierno va a evitar que salga?
Pienso que, tontamente, van a procurar eso, cuando mi salida podría ayudar más a la gobernabilidad, porque así habría una oposición más sincera, más ecuánime y más ideológica. El país está cansado de conflictos sociales. Yo soy un tipo de diálogo.

¿No habría, más bien, una oposición más confrontacional?
Con mi presencia o sin ella, la oposición es confrontacional. Pero esa confrontación es, a veces, irracional. Nosotros le daríamos racionalidad, sobre todo en el sur.

Se puede entender que le daría una mano al Gobierno.
De ninguna manera. Más bien, seríamos intransigentes en la exigencia de que se restituya la Constitución de Haya de la Torre –fue la primera promesa electoral de García– y se derogue la de Montesinos y Fujimori. Hasta el final exigiríamos esto al señor García.

Pero ese apoyo ya se habría dado. Sabemos que ayudó al ex premier Simon en los conflictos del sur…
Hubo un acercamiento, un intercambio de mensajes, de dedicatoria de libros. Él tuvo un gesto, mandó una junta médica que me atendió, y le estoy sumamente agradecido. Mi actitud fue de manifestarle mi simpatía, su ejecutoria militante, pero le dije que discrepaba con su ejecutoria actual al lado de un gobierno antipopular.

¿Le pidió que los dirigentes etnoca-ceristas lo ayudaran?
Hubo presencia etnocacerista en las mesas de diálogo en Bagua, en la selva central, en Andahuaylas y en Sicuani. Él me solicitó que intercediera para darle oxígeno.

¿Ese pudo haber sido un primer apoyo suyo al Ejecutivo?
Yo le diferencié bien a él. Le dije que, en todo caso, el trato era hacia él. Yo lo exhortaba a reivindicar esa ejecutoria revolucionaria que tuvo de identificación popular. Le fui claro que eso no significaba un apoyo al gobierno del Apra, porque es un partido que ha traicionado su vena histórica.

Tenemos un libro que él le dedicó a usted. ¿Así empezó el acercamiento?
Así es… Yehude es un buen hombre, lo vi un tipo muy honesto; pero, para un gobierno aprista, la honestidad termina resultando una gran limitación. Yo, más que todo, apelé a su pasado revolucionario, que se plantara al lado del pueblo, y si ello implicaba su ruptura con el gobierno, en buena hora.

RESPONDE EL EX PREMIER. Yehude Simon, por su parte, también habló sobre la ayuda que le dio Antauro Humala en el sur. Para ex premier, el apoyo fue importante.

Tenemos un libro con una dedicatoria, que le obsequió a Antauro Humala, días previos a los conflictos en el sur.
Sí, es cierto, yo sabía que había mucha gente que estaba en Sicuani, en Andahuaylas, ligada a Antauro. Su familia me había visitado para pedirme apoyo médico porque estaba muy mal de salud. Me agradeció con una carta y le pedí que me ayudara a pacificar el país.

¿Ese apoyo fue fundamental para bajar las aguas en el sur?
Sí, porque allá los etnocaceristas son un grupo radical considerable. Llovieron menos piedras.

¿El apoyo de Humala fue al Ejecutivo o a Simon?
Fue al Ejecutivo, yo no le hablé en mi nombre sino del país. Le dije: “Mira, esta situación nos conduce a una gobernabilidad terrible, tú hablas de los pobres, y si el Gobierno asume medidas duras, va a haber muchísimo costo social, te invoco que me ayudes”.

¿No es contradictorio que, por un lado, usted cuestione a Ollanta y, por el otro, acuda a Antauro?
Ollanta es un hombre ambicioso, solo calcula su interés personal. Antauro le está rindiendo cuentas a la ley y, como una reivindicación, ayuda. Al que ayuda al país hay que ponerle el puente. Si a mí me ayudaron a lograr la tranquilidad en el país, no me arrepiento de ello.

Es paradójico: quien lo ayudó con la gobernabilidad en el sur es visto como violentista por el Gobierno.
Así es, es paradójico… Él me ayudó muchísimo a conseguir la paz social en el sur.