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Sociedad | Vie. 10 JUL '09

Pide al Gobierno mejorar la atención a las embarazadas sin recursos

Un reciente informe de Amnistía Internacional reveló que el Perú cuenta con una de las tasas mortalidad materna más alta de la región, debido a la falta de atención atención médica en zonas rurales del país.

Miles de mujeres ven peligrar sus vidas al gestar por la falta de recursos y atención médica adecuada. (USI)

Agencias/Perú21.pe. Deficiencias fatales: las barreras a la salud materna en el Perú es el nombre de un reciente informe de Amnistía Internacional donde se denuncia el abandono del Gobierno peruano frente a las mujeres gestantes residentes en las zonas más pobres de nuestro país, a quienes no se les da una adecuada atención, dejando así una de las más altas tasas de mortalidad materna del hemisferio.

“Los servicios de salud para las mujeres embarazadas en Perú son una lotería: si eres indígena y pobre, no tienes ninguna posibilidad de ganar” señaló en un comunicado Nuria García, investigadora de Amnistía Internacional en el Perú.

Sin duda, son la diversidad étnica y geográfica dos factores que juegan en contra de una provisión adecuada de atención en estas zonas, donde la falta de infraestructura, de personal médico, de centros de salud debidamente equipados y la desnutrición afectan a un 59% de las comunidades indígenas.

Si bien las cifras oficiales hablan que 185 mujeres mueren por cada 100,000 nacidos vivos por causas como hemorragia, preeclampsia, infección, complicaciones tras un aborto o un parto obstruido, las Naciones Unidas estiman que la cifra es realmente cercana a 240 cuando se toman en cuenta casos no registrados, datos que alarman si se compara con el promedio en países ricos e industrializados, donde solo nueve mujeres mueren por cada 100 mil nacidos.

REACCIONES. Lucy Del Carpio, coordinadora de políticas de salud reproductiva del Ministerio de Salud, reconoció que existen desigualdades en el acceso a atención médica, pero afirmó que se están haciendo mejoras.

“Se están llevando a cabo trabajos e inversiones. El país está trabajando mucho para disminuir la mortalidad materna. No se puede hablar de negligencia”, dijo a la agencia AP.

Los cambios comprenden la construcción de casas de espera para albergar a las mujeres embarazadas que viven lejos de clínicas, la aceptación oficial del tradicional método indígena de alumbrar en cuclillas, y entrenamiento de los profesionales de la salud en el idioma quechua de las zonas andinas.

Entre las señales positivas, de acuerdo con estadísticas oficiales, se encuentra el aumento del porcentaje de bebés nacidos en establecimientos de salud, de 55% en 1996 a cerca de 73% en el 2007. Las muertes de bebés también han decrecido, de 755 en el 2000 a 509 en el 2008, dijo el gobierno.

El reporte de Amnistía saludó las iniciativas, pero dijo que los profesionales de salud y las mujeres entrevistadas por la organización dijeron que las medidas “no se estaban aplicando eficazmente”.



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