Además:

Planee las cuentas de casa usando un software on-line

Sábado 20 de junio del 2009 | 08:35

Tener en orden los gastos de la familia permitirá contar con un fondo de ahorro. Organice sus gastos e ingresos, fíjese metas o simule situaciones con programas de Internet.

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Por Gina Sandolval/@gisan73 (en Twitter)

Todo se resume en una sola palabra: planificación. Toma tiempo y puede hasta ser tedioso organizar las cuentas de la casa, pero evitará dolores de cabeza y un probable desastre financiero familiar.

En mi hogar solemos gastar bastante en las compras de comida cada quincena. Salvo los pagos que tengo debitados en mi cuenta de ahorros, el resto casi siempre se me pasa de la fecha. Es común que llegue el 15 o el 30 de cada mes y mi cuenta del banco esté en S/.0.0 y el efectivo que maneja mi esposo sea lo justo para los pasajes, la gasolina y los almuerzos. No despilfarramos, pero somos poco organizados, confieso.

Así es que decidí poner en práctica lo que desde hace varios meses venimos predicando en estas páginas: un adecuado plan de finanzas personales. Las recomendaciones de no gastar más de lo que ingresa, de hacer una lista de los egresos o de guardar una parte para ahorrar son buenas, pero ¿cómo ordenar tantos números?, ¿por dónde empezar?
Una opción es utilizar programas de hojas de cálculo –como Excel– y crear una fórmula personalizada que se pueda actualizar cada mes y modificar en el caso de que aparezca o desaparezca un gasto o un ingreso. La página web Zoho también sirve para estos fines.

Un sitio interesante es el que puso a disposición la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) el año pasado. Permite llevar un registro de los ingresos mensuales y de los gastos en servicios, alimentación y otros, así como las obligaciones financieras. La web genera gráficos que muestran la evolución de nuestras finanzas. Remata con un semáforo sobre la capacidad de ahorro y de endeudamiento. En mi caso me dieron luz amarilla para el ahorro (mi nivel de gasto me permite guardar menos del 20% de lo que gano y me recomiendan ajustarme a lo más necesario; en el rubro de deuda me dieron luz verde).

Una página bien completa es Comoahorrar. Trae consejos para no gastar de más cuando se va de compras al supermercado (no solo llevar una lista, sino ir con el estómago lleno), cómo economizar en el consumo de agua, en la adquisición de libros para la universidad, en gasolina, en telefonía móvil, entre otros. Tiene el programa stuney.net, que se puede descargar a la PC y que permite simular situaciones. Por ejemplo, cómo quedaría el presupuesto familiar si se decidiera comprar un auto o realizar un viaje.

En Money Tracking (que tiene versión en español) encuentra un organizador no solo de cuentas, sino de proyectos financieros y de las operaciones frecuentes del mes. Tiene una zona de notas, tipo Post-it, para no olvidar las cosas importantes. Y se puede compartir tips con otros usuarios.

La web Bixfer (en inglés) es una herramienta sencilla que tiene la particularidad de clasificar los gastos mediante el uso de etiquetas (tags) y puede importar (jalar) todos los datos financieros desde el escritorio de su computadora.

El sitio Money2Manage es bastante fácil de usar pese a que está en inglés. Puede gestionar ingresos, gastos, transacciones de tarjetas de crédito, etcétera. Incluye gráficos, lo que facilita tener una fotografía de nuestras cuentas.

Otra alternativa interesante es I expense que, además de manejar el presupuesto, permite crear objetivos y metas e ir llevando un control de los plazos y del cumplimiento de aquellas.

En el blog Haga negocios (que trae muy buenos consejos) encontré el link www.cnbc.com/id/26641187/. Ofrece una calculadora en donde basta con digitar el ingreso mensual del hogar y, de inmediato, estima cuánto deberíamos destinar a vivienda, transporte, comida, deuda, ahorro, gastos extras y servicios.

Sin duda, la oferta de software on-line gratuita es inmensa (además, cada día algún genio tecnológico inventa una nueva); el mensaje es buscar la opción que más le acomode para su familia y tomar por las astas, de una vez por todas, el destino de su dinero.