Además:

Trasladaron al 'taxista del desarmador' al Ministerio Público

Sábado 09 de mayo del 2009 | 07:20

Guillermo Gino Dávila Mendoza abandonó la comisaría de Miraflores y fue puesto en manos de la Fiscalía, junto a toda la evidencia que la Policía le incautó ayer luego de que fuera capturado. Podría pasar hasta 25 años en prisión, según un penalista.

Momentos en que el delincuente es trasladado por la Policía que lo capturó tras varios días de seguimiento. (Roberto Cáceres).
Compartir

Esta noche, el Guillermo Gino Dávila Mendoza, más conocido como el “taxista del desarmador’, quien sembró el terror en Lima durante una semana, abandonó la Comisaría de Miraflores, donde estaba siendo interrogado por la Policía luego de que ayer fuera capturado, y fue trasladado a la sede del Ministerio Público.

También se trasladó hasta la Fiscalía toda la evidencia – carteras, bolsos, prendas, entre otros objetos de mujer – que la Policía le incautó a Dávila. Como se sabe, este sujeto se hacía pasar como taxista para atacar con un desarmador y robar a sus víctimas, todas mujeres.

La propia ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, refirió que la detención se concretó por un minucioso operativo de Inteligencia de la División de Investigación Criminal (Divincri) de Miraflores, distrito donde Dávila operaba con mayor frecuencia.

Al salir de la dependencia policial de Miraflores, el “taxista del desarmador” reiteró que esta arrepentido de lo que no quiso causar daños a sus víctimas, a una de las cuales, le hizo casi 40 cortes en el cuerpo.

Sobre este caso, el abogado penalista Mario Amoretti afirmó hoy que el detenido podría recibir una pena no menor de 20 años ni mayor de 25, de acuerdo al Código Penal. “Porque tiene las agravantes de haber realizado sus actos delictivos por la noche, a mano armada y causar lesiones a la integridad física de las agraviadas”, refirió en RPP.

No obstante, señaló que si presenta algún transtorno de su personalidad la justicia podría sentenciarlo con una condena por debajo del mínimo establecido, es decir, menos de 20 años.

LA CAPTURA. El peligroso sujeto fue intervenido la tarde de ayer dentro de su vehículo – un auto station wagon guinda – en la cuadra 4 de la avenida Raúl Ferrero, en La Molina. En ese momento se encontraba solo, pero no se descarta que buscaba pasajeras para asaltar.

Aunque siempre se mostró agresivo con las mujeres que atracaba, pasó todo lo contrario con los agentes del orden que lo capturaron. Según el comandante Henry Huerta, jefe de la Divincri de Miraflores, en ningún momento opuso resistencia.

Paralelamente, efectivos de esta división intervinieron un inmueble de Manchay, en Pachacamac, que Dávila frecuentaba. Dentro se encontró gran parte de las pertenencias que robó a sus pasajeras, como relojes, llaves, carteras y otros artículos femeninos.

¿POR AMOR?. El individuo fue inmediatamente trasladado a la Divincri de Miraflores, donde fue interrogado por la Policía.

En esta dependencia trascendió que el “taxista del desarmador’ confesó que asaltaba porque tenía una enamorada que le exigía que gastara mucho en ella. “Me arrepiento, pero lo hice porque estoy enamorado”, expresó el delincuente.