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“No hay forma de que Fujimori sea absuelto”

Domingo 05 de abril del 2009 | 07:25

El ex procurador César Azabache ha sostenido, desde el inicio del proceso al ex presidente, que la Fiscalía se puso una valla muy alta. Sin embargo, al término del mismo, también cree que este martes no se debe esperar una buena noticia para los fujimoristas.

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Por Luis García Rojas

El ex procurador César Azabache ha sostenido, desde el inicio del proceso al ex presidente Alberto Fujimori, que la Fiscalía se puso una valla muy alta. Sin embargo, al término del mismo, también cree que este martes no se debe esperar una buena noticia para los fujimoristas. El ex mandatario ha hablado en extenso –en dos días– sobre las acciones de su “política de pacificación’. Pero, ¿será absuelto de su culpa por no haber actuado frente a los crímenes?

Fujimori resumió el viernes los argumentos de su defensa, aunque lo hizo en medio de un discurso político. ¿Puede el juicio a un hombre político como él librarse de ser politizado?
En el primer bloque del viernes Fujimori ha resumido lo que su abogado ha dicho en el mes y días que tomó su intervención. Eso le da a ese primer bloque una solidez para fines del proceso, una pertinencia que no ha tenido el resto de su exposición, que contiene un discurso político al que tiene todo derecho. Él es un ex mandatario y líder de un movimiento importante. Pero en su defensa, nos propone una lectura de las cosas que intenta reducir el tema de debate a una sola de las cuestiones de la acusación.

¿Cuál es esa cuestión?
La acusación tiene cuatro hechos: Barrios Altos, La Cantuta, el secuestro a Samuel Dyer y a Gustavo Gorriti. Los primeros dos hechos suponen discutir tres cuestiones. La primera, si está probado que Fujimori ordenó formar el grupo Colina y ordenó, de manera directa o indirecta, que los crímenes se cometieran. La segunda, si existe una razón para responsabilizarlo por la masacre de Barrios Altos y, la tercera, si existe razón para responsabilizarlo por La Cantuta.

La defensa de Fujimori se ha centrado en la primera cuestión. ¿Se ha podido probar que ordenó los crímenes?
Eso, lo de la orden, y la segunda versión – que Fujimori diseñó una política de guerra sucia –, creo que no ha sido probado en las audiencias. No tenemos razones para pensar que Fujimori planificó las cosas deliberadamente. La defensa de Fujimori puso el zoom en ese tema y quiere convencernos de que es lo único en debate. Puede creerse que ese extremo no está probado, pero eso no significa que sea absuelto.

Fujimori ha dicho que en las más de 150 sesiones no se ha probado nada. ¿En realidad no se ha probado nada?
Lo que no se ha probado es que dio una orden. Pero, ¿a alguien le queda duda de que el crimen de Barrios Altos fue cometido por fuerzas se seguridad? Y luego de este crimen, que ocasionó un escándalo durante los ocho meses posteriores hasta que ocurrió lo de La Cantuta, ¿queda duda de que el presidente de la República, jefe supremo de las FF.AA., principal funcionario del país, no hizo nada ni siquiera para establecer quiénes eran los responsables?

Se puede decir entonces que en las sesiones se ha probado que Fujimori, por lo menos, sí supo de los crímenes.
El tribunal puede decir que no encontró razones para condenarlo como responsable de Barrios Altos porque, por ejemplo, está muy cerca de su asunción al poder. No tengo evidencias, anteriores a noviembre de 1991, de un punto de contacto entre él y esos sucesos, pero sí por La Cantuta, porque hasta julio de 1992 ha quedado claro que Fujimori lo supo y no hizo esfuerzo por enterarse de lo que pasó, involucrarse y desarticular esas acciones.

César Nakazaki dice que Fujimori no está siendo juzgado por omisión.
No, se le está juzgado como responsable, y esto se explica de varias maneras. Una es la que sostiene la Fiscalía, la responsabilidad por dirigir un aparato de poder organizado. Pero otra es la responsabilidad del que omite, donde omitir equivale a no hacer. Y una tercera es juzgar la responsabilidad del que omite, cuando su omisión es una ayuda para cometer el hecho. Nakazaki sabe que si un fiscal acusa a alguien como autor de un delito, el tribunal puede aceptar esa teoría o decir que, de acuerdo con las audiencias, se estima que esa autoría no se cometió por orden sino por omisión culpable.

La presentación de Fujimori como artífice de la pacificación, y que por ello los crímenes escapaban a él, ¿es creíble?
Eso no es una defensa seria. ¿Como diseñé una política de pacificación que llevó al país a la paz, no puedo ser responsabilizado por los crímenes que se cometieron durante mi gestión? Cualquiera puede admirar a Fujimori y creer que es responsable de la pacificación. Respeto eso, pero ese no es el debate. Este es si se cometieron esos crímenes, el mandatario puede ser responsable porque después de lo evidente no hizo nada para que algo como La Cantuta no ocurra.

¿Existen los suficientes indicios para esperar un fallo condenatorio?
En mi opinión, no hay manera de que Fujimori sea absuelto por la masacre de La Cantuta. Y eso justifica una condena. Pero la decisión en uno de los casos, no implica necesariamente a las demás. Los secuestros ni siquiera se refieren a Colina. Se dieron en medio del golpe de Estado, un marco distinto.

Si hay matices entre Barrios Altos y La Cantuta, ¿está más claro el panorama en el caso de los secuestros?
No resultó buena idea mezclar los casos de los secuestros con los crímenes porque la estructura de los hechos es distinta. Fujimori dijo el viernes que se enteró de los secuestros una vez producidos. Nakazaki, que ninguna de las dos detenciones duró tanto, ni que hubo tanto rigor como para pensar que fueran crímenes particularmente graves. Y añadió que el tribunal, por lo menos, debería considerar que fue un secuestro simple. Hay que decir que son secuestros cometidos dentro de un golpe de Estado. La Corte-IDH ya señaló que, cuando el delito afecta a los DD.HH., la regla de prescripción no se aplica. El argumento de Nakazaki conduce a una condena.

Al margen del fallo, ¿el gran éxito ha sido el haber sentado a un ex presidente ante un tribunal de su país acusado por delitos de DD.HH.?
Sí, en primer lugar. En segundo, creo que todos estamos convencidos de que el tribunal no va a tomar su decisión basado en la presión de nadie. Es la primera vez que todos estamos convencidos de que los jueces tomarán su decisión por su propia convicción, sin ninguna influencia política a favor o en contra. Además, todos hemos visto cuál es el papel institucional del Ministerio Público en la construcción de casos penales. Eso da mucho al país. Hemos visto que la defensa, incluso la del acusado, puede ser ejercida con un profesionalismo admirable.

Pero usted ha criticado a la Fiscalía en el sentido de que esta se puso una valla muy alta en su acusación.
Y es lo que sostengo, pero eso no niega que la Fiscalía haya presentado su acusación de forma seria, para ser discutida en el nivel que corresponde. Fue un trabajo impresionante que ha demostrado la importancia del Ministerio Público en el sistema de justicia. Se puede decir que discrepo, pero no puedo criticar el esfuerzo que han hecho.

Este juicio también ha servido para demostrar que la justicia sí puede alcanzar las altas esferas del poder.
La sentencia será el inicio de un período en el que será innegable para todos que necesitamos un sistema judicial que mantenga la calidad que este tribunal ha exhibido. Creo que del fallo también saldrá una regla que, en adelante, será imborrable sobre lo que exigiremos a todos los mandatarios del país cuando crímenes de este tipo ocurran. Esas serán dos ventajas institucionales que adquiriremos.

Lo del miércoles y viernes, más que alegato de defensa, fue un mensaje a la Nación. ¿La sala no fue demasiado permisible con Fujimori?
Si hay objeciones, estas son menores. Habría sido mejor que el tribunal limitara el tiempo de la exposición final de la Fiscalía y de los demás abogados, que duró casi cuatro meses. La sala puso las reglas de juego al inicio e hizo bien en cerrar la audiencia explicándonos de qué se trata el juicio y qué sigue. Hubo momentos en los que Fujimori se salió del libreto, principalmente el miércoles. El tribunal tomó una decisión: dejarlo seguir. Al final quedó claro que las consideraciones de su fallo se referirán a la ley y a las evidencias, y no a las consideraciones políticas que han sido expuestas, creo yo, de acuerdo con el derecho que asiste a un ex mandatario que está en el banquillo de los acusados.

Cuando Fujimori mencionó los casos de Cayara y Accomarca, ¿le envió un mensaje al presidente Alan García?
En lo expresado está tratando de apelar a una regla y a un trato igual. En lo político, sí, es claro que está tratando de decir que si se le condena por alguno de estos crímenes, entonces habrá que condenar a otros ex presidentes por otros crímenes. Es un debate para cuando la sala fije las reglas de responsabilidad de un mandatario en este tipo de asuntos. Hay, por cierto, un factor decisivo entre Belaunde, García y Fujimori: Vladimiro Montesinos.

¿La prensa ha informado adecuadamente sobre el proceso?
Creo que sí. Sobre todo en momentos cumbres, la cobertura ha sido muy importante. Es inevitable que en un juicio de trascendencia haya medios que tomen posiciones en defensa o en contra. Es parte de un sistema institucional abierto que se debe tolerar. Creo que por parte de los medios tampoco hay ninguna presión sobre el tribunal.

¿Ayudará a la reconciliación del país?
Si la entendemos como el proceso en el que todos aprendemos a tomar decisiones con madurez, ayudará a la reconciliación que no haya atentados como el que acaba de sufrir El ojo que llora o alguna acción violenta en estos días.