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La crisis externa afecta a la mayoría de los alfareros de Catacaos

Jueves 02 de abril del 2009 | 01:49

La mitad de los artesanos del caserío piurano de Simbilá ha dejado de trabajar en esta actividad. Las jarras y ollas de barro han sido reemplazadas por productos de plástico y aluminio.

TRADICIÓN. Los alfareros usan técnicas ancestrales para elaborar productos que cada día son menos solicitados. (Fidel Carrillo)
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Por Johnny Obregón, corresponsal

El maestro alfarero Sebastián López Raymundo acaba de cumplir 60 años de edad y 48 en el arte de confeccionar productos de arcilla, combinados con arena y agua. Es, quizás, uno de los últimos artistas que siguen en el caserío de Simbilá, distrito de Catacaos, ubicado a solo cinco kilómetros de Piura, y que tratan de mantener esta técnica que viene desde los antepasados tallanes, la cultura de donde provienen los piuranos.

Lamentablemente, la crisis que viven los alfareros de Simbilá es casi irremediable. Como lo confirman Sebastián y otros artesanos de la zona, en los últimos cinco años el número de alfareros se redujo prácticamente a la mitad. “Éramos como 80 pobladores que nos dedicábamos a la alfarería y podíamos mantener a nuestras familias con la venta de nuestro trabajo. Hoy solo 38 seguimos trabajando y, a duras penas, podemos colocar nuestros productos”, comenta.

Como dicen los alfareros de Simbilá, la llegada del plástico y del aluminio les cambió la vida, ya que las jarras y ollas confeccionadas con estos productos reemplazaron en las mesas de los piuranos –y de algunos pobladores de otras regiones– a las tradicionales jarras y ollas de barro.

“Recuerdo que antes elaboraba diariamente un mínimo de 20 porongos grandes para preparar la chicha de jora. Pero ahora, en el mejor de los días, hago 12. En los pueblitos más alejados todavía se conserva la tradición de preparar la chicha de jora en esta especie de tinaja, pero hay lugares donde también se utilizan latones de aluminio”, cuenta Luis Silupú, otro de los alfareros que ha visto decrecer su negocio.

MÁS BARATO. Pero el reemplazo de los productos confeccionados por los alfareros tiene un motivo que es difícil de solucionar. El precio de los productos de plástico y de aluminio es menor que el de los elaborados por los alfareros. Mientras una olla de barro, finamente acabada, cuesta entre 25 y 30 soles; una de aluminio corriente puede conseguirse en el mercado a mitad de precio.

La pobreza de los alfareros de Simbilá puede corroborarse con un recorrido por este caserío en donde habitan unas 400 familias. Las casas son de barro y troncos de algarrobo y los caminos son de tierra, pues no hay un solo tramo asfaltado. Con la baja de sus ventas, la situación ha empeorado.

Al RESCATE. El director ejecutivo del Centro de Innovación Tecnológica de la Joyería (CITE) de Catacaos, Hernán Macalupu, destaca que la situación de los alfareros ha ido empeorando con el paso de los años.

“Tenemos que trabajar en forma conjunta para lograr que esta técnica de nuestros ancestros no desaparezca y recupere la brillantez de años atrás”, sostiene.

Macalupu propone que, ante los bajos precios de los productos competitivos, los alfareros busquen alternativas como maximizar la función utilitaria de sus piezas y darle otro tipo de acabados.

“Es necesario que se difundan más las bondades de la alfarería y se incluya dentro de los circuitos turísticos visitas a los alfareros de Simbilá, lo que les permitiría ser más conocidos y tener mayores oportunidades de vender sus productos”, concluye.

DATOS

  • Los alfareros de Simbilá son conocidos también como los ‘Olleros de Simbilá’ por su predilección por la elaboración de ollas de barro.

  • Ollas, tinajones, jarras, cacerolas, peroles, cantaros y floreros son los productos que mayormente confeccionan en Simbilá.
  • Instrumentos rudimentarios como una piedra de río y paletas de madera son los que necesita un alfarero.