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Reconstruyeron el crimen de la niña de ocho años en Chimbote

Miércoles 11 de marzo del 2009 | 04:19

Lesly Caballero, de 20 años, y su enamorado, Max Alexander Egúsquiza Lafora, de 18, relataron a la Policía cómo planearon el secuestro y asesinato de la pequeña Tamara. A ambos les esperaría un condena a cadena perpetua, dijo un penalista.

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Mientras los restos de la pequeña Tamara Valeri Soto Caballero, de ocho años de edad, eran velados en la catedral de Chimbote en medio del pesar familiar, los implicados en su muerte relataban a la Policía cómo perpetraron este execrable crimen que ha conmocionado a esta ciudad.

La prima de la menor, Lesly Caballero, de 20 años, y su enamorado, Max Alexander Egúsquiza Lafora, de 18, participaron en la reconstrucción de los hechos en una vivienda del pueblo joven San Luis, en el distrito de Nuevo Chimbote, donde recluyeron y mataron a la niña luego de secuestrarla.

Ambos jóvenes dirigieron a efectivos de la Sección de Investigación Criminal (Seincri) de Chimbote y al fiscal del caso, Emilio Llanos, hacia los lugares por donde se desplazaron y mostraron dónde recogieron el dinero que les entregó el padre de la niña como parte del rescate que pidieron, pese a que ya Tamara estaba muerta. Llanos incluso pidió que se extienda el plazo de la investigación, debido a que aún falta encontrar a un implicado más en la muerte de la pequeña.

En tanto, el penalista Mario Amoretti dijo que a los jóvenes que secuestraron y mataron a Tamara les espera la cadena perpetua porque hay dos agravantes: se trató de una menor de edad y, además, murió. La ley es clara en estos casos, añadió.

Más temprano, el cuerpo de la pequeña fue llevado al colegio donde estudiaba, el Santa Rosa de Lima, donde recibió el último adiós de sus compañeros y profesores; luego ofició una misa en la Catedral el obispo Ángel Simón Tierno, quien pidió que se realice una movilización por la paz; y finalmente, por la tarde, Tamara fue enterrada en el cementario Lomas de la Paz.

EL CASO. La menor había sido raptada el último domingo en las inmediaciones de la Plaza de Armas de Chimbote, cuando paseaba en bicicleta con su prima Lesly Caballero. Sin embargo, esta – en complicidad con su enamorado, Max Alexander Egúsquiza Lafora – la secuestró con el fin de pedir un rescate de 60 mil soles.

Desde ese momento, Tamara no volvió a dar señales de vida. Sin embargo, los plagiarios, a través de una tercera persona identificada como “Giancarlo”, iniciaron ese mismo día conversaciones telefónicas con la familia de la pequeña, para coordinar la entrega del dinero con la condición de que no intervenga la Policía.

Los padres de la menor, sin sospechar que un familiar suyo estaba detrás del plagio, lograron reunir esa misma noche 17 mil soles, cifra que fue aceptada rápidamente por los secuestradores. Pese a esto, Tamara nunca retornó. Por ello, y temiendo lo peor, los padres denunciaron el hecho ante la Policía de Chimbote. Desde ese instante, las autoridades iniciaron una cacería implacable por toda la ciudad para dar con los autores del secuestro.

Tras las primeras investigaciones, la Policía fue atando cabos. Primero, se supo que el padre de Tamara, un hombre que trabaja en el rubro de la pesquería, había recibido hace pocos días 60 mil soles luego de ganar un juicio, por lo que los agentes supieron que el secuestro venía del entorno familiar, ya que muy pocos sabían del cobro de ese dinero.

Asimismo, las contradicciones en las que cayó ayer la prima de Tamara al narrar la historia del secuestro no parecían muy verosímiles, puesto que dijo haber recibido golpes en la cara que la dejaron inconsciente cuando tres sujetos se llevaron a la niña en un Tico. Sin embargo, no presentaba signos de haber sido golpeada.

Posteriormente, el grupo de agentes antisecuestros interrogó al enamorado de Lesly, un estudiante de medicina de la Universidad San Pedro, quien confesó a los policías que contrató a unos delincuentes para raptar a la niña porque necesitaba el dinero, ya que su pareja se encuentra embarazada. Asimismo, Egúsquiza Lafora reveló con lujo de detalles cómo asfixió a Tamara el mismo día del secuestro, debido a que la niña lo reconoció y temía que lo delatara ante la Policía.