Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°

A seis horas de la ciudad de Juliaca, en Puno, se encuentra el distrito de Macusani, considerado la ciudad alpaquera del país. El lugar está a 4,800 msnm y es una zona que, gracias a la explotación de camélidos, posee una economía en auge.
De Macusani nacen algunos distritos cuyos caminos son una verdadera odisea. Uno de ellos es Ayapata, el sitio más cercano desde donde se puede partir al campamento minero Winchumayo, el cual fue casi devastado por un alud de grandes proporciones que dejó al menos nueve muertos.
CAMINO TORTUOSO. Para llegar a Ayapata hay que transitar por una vía que presenta innumerables climas. El lugar es alumbrado por momentos por los rayos del sol o copado por la intensa caída de nieve. Eso sin contar con las grietas y los baches del tramo. Desde Macusani hacia Ayapata se requiere dos horas y media de camino en un auto en buenas condiciones, para no quedarse estancado entre los riachuelos del circuito.
El tramo, para colmo de males, no tiene espacio para más de un vehículo. Esta trocha carrozable no solo presenta este problema. El camino, en plena ceja de la selva puneña, va en subida y bajada de acuerdo con la altitud del cerro que le toque cruzar.
Ayapata también tiene una salida hacia Winchumayo, a través de la cual se puede llegar a la zona del desastre en moto, en unas tres horas. Sin embargo, el tramo restante – ocho horas de camino – debe ser transitado a pie o, si tiene suerte, a lomo de bestia.
Sin embargo, las fuertes tormentas y los constantes derrumbes han desaparecido ayer la única trocha carrozable que permitía el acceso al lugar. Esta es una de las razones por la cual los periodistas y la ayuda de las autoridades aún no pueden llegar al campamento minero destruido. Ante este panorama, las esperanzas de hallar con vida a las personas desaparecidas son cada vez más escasas.
Nuestra Chica.21 es estudiante de Periodismo y actriz. Participó en las series Clave 1 y Así es la vida.