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Sociedad | Vie. 30 ENE '09

El río Rímac es amenazado por los relaves del cerro Tamboraque

Pese a las advertencias lanzadas en julio de 2008, se ha hecho poco por controlar el problema. Unas 600 mil toneladas de residuos mineros, que contienen una gran carga tóxica, podrían deslizarse hacia la vertiente del río.

La advertencia fue hecha en julio del año pasado, pero hasta ahora se ha hecho muy poco. Los depósitos de relaves ubicados en la falda del cerro Tamboraque, en la localidad de San Mateo de Huanchor, en el kilómetro 93 de la Carretera Central, podrían colapsar y desatar un desastre natural de grandes proporciones.

Unas 600 mil toneladas de residuos mineros, que contienen una gran carga tóxica, podrían deslizarse hacia la vertiente del río Rímac, envenenando las aguas y bloqueando la Carretera Central.

En ese entonces, el Instituto Nacional de Defensa Civil, la Defensoría del Pueblo y Osinergmin decidieron tomar cartas en el asunto. Tras hacer público el problema, pidieron a la compañía minera San Juan –responsable del problema–, de propiedad de la firma canadiense Golden Hawk Resources, que reforzara la estructura de dichos depósitos.

Esta empresa –que ha dejado de operar por el riesgo inminente de colapso– no ha resuelto el problema aún, lo cual, según han indicado las tres instituciones mencionadas, significa un peligro inminente.

Iván Lanegra, representante de la Defensoría, manifestó a Perú.21 que Tamboraque es un cerro inestable y que el riesgo de deslizamiento está presente en todo momento.

Sin embargo, el funcionario aclaró que el Estado viene trabajando en el problema. Luego de que la minera San Juan cerrara sus puertas y se negara a hacerse responsable en abril de 2008, la Presidencia del Consejo de Ministros declaró la zona en situación de emergencia y formó un comité de crisis. Lanegra señaló que este grupo de trabajo ha logrado mitigar en algo la situación, aunque el peligro es latente.

Hasta el momento, las lluvias han sido de menor intensidad. Esto habría evitado el deslizamiento de los residuos. Mientras tanto, las autoridades han construido canales de drenaje para desviar los relaves.

Para ello se ha determinado un nuevo lugar donde serán depositados esos residuos. Se trata de la quebrada de Chinchán (Chicla), ubicada a 30 kilómetros de San Mateo.

Aunque también hay poblaciones situadas cerca de Chicla, Lanegra indicó que fue la única solución momentánea que encontraron.

PELIGRO. El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) ha advertido que, de colapsar dichas estructuras, el río Rímac, la principal fuente de consumo de agua para Lima, quedaría contaminado. Toneladas de minerales altamente tóxicos –como hierro, cobre, zinc, mercurio, arsénico, plomo, etc.– se mezclarían con el líquido y las consecuencias sería atroces.

Perú.21 trató de conversar con representantes de la empresa San Juan, pero los teléfonos de su oficina ya están fuera de servicio.




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