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El exceso de basura y desmonte invade el valle del río Chillón

Martes 04 de noviembre del 2008 | 07:27

Defensa Civil pide a los municipios que limpien el cauce del río para evitar desbordes. La invasión del terreno intangible y la falta de defensas ribereñas también son un peligro.

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Autor: Yvette Sierra Praelí

Cerros de desmonte no nos permiten ver el Chillón en la zona de Río Tambo, en Comas. El acceso hasta este lugar es complicado, y solo al trepar por los montículos de basura, piedras y ladrillos depositados en la ribera del río podemos observar el agua que corre.

En esta zona, el cauce no supera los cuatro metros de ancho debido al desmonte que se ha acumulado en ambas márgenes. Un espacio demasiado estrecho considerando que lo normal sería un cauce de, por lo menos, 40 metros de ancho.

Ello significa que si en este verano llueve como en el año 2001, definitivamente se inundarán todas las zonas aledañas. Y, peor aun, si el caudal alcanza los 180 m3/seg – máximo histórico registrado –, las aguas del Chillón llegarían hasta la carretera Panamericana Norte.

“Con un caudal normal (17 m3/seg) se pueden presentar problemas. Este sector fue limpiado en el 2005, pero nunca se hizo mantenimiento. Ahora la situación es peor que hace tres años”, explica James Atkins, director regional del Instituto Nacional de Defensa Civil Lima-Callao (Indeci).

En Río Tambo, el panorama es de-sagradable y, el olor, insoportable. Los camiones con desmonte se ven a cualquier hora del día. En el poco tiempo que estuvimos allí observamos cómo los vehículos arrojaban sus cargas sin contratiempos. No hay control.

INVASIONES. Río Tambo es la zona con mayor riesgo, pero hay otros lugares vulnerables. Defensa Civil ha ubicado 16 puntos en peligro, en los distritos inspeccionados en la cuenca del Chillón. Aunque el arrojo de basura y de desmonte es el problema más grave, las márgenes del río no están libres de otros riesgos.

Las invasiones y la construcción de casas en la zona intangible no han logrado ser detenidas. En varios sectores se observa viviendas precarias que serían arrasadas con la crecida del río.

En algunas viven recicladores quienes, en lugar de impedir el arrojo de basura, apoyan a los camioneros y a los tricicleros para que puedan dejar los desperdicios.

La ausencia de hitos para delimitar el territorio junto al río que no puede ser utilizado es una constante.

La falta de defensas ribereñas también pone en riesgo viviendas y campos de cultivo. La responsabilidad es del Ministerio de Agricultura y de los municipios distritales, afirma Atkins.

¿RESPONSABLES? La inspección se realizó en setiembre. Y los resultados fueron enviados a todos los municipios involucrados.

“La Fiscalía estuvo presente cuando entregamos los informes. Ahora les corresponde a los alcaldes atender los problemas de sus distritos. La vigilancia y la limpieza de los ríos es una labor municipal. Pero no existe sanción para los alcaldes que no cumplen con esta función ni para quienes arrojan desperdicios al río”, lamenta Atkins.

La situación es lamentable, pero algunos esfuerzos se están haciendo. En el puente Chillón, entre San Martín de Porres y Puente Piedra, se ha iniciado la reforestación de la ribera y el cauce tiene un ancho adecuado.

UNIR ESFUERZOS. El gerente de Medio Ambiente de la Municipalidad de San Martín de Porres, Luis Alvarado, sostiene que todas las comunas involucradas deben unir esfuerzos.

Señaló que ya se ha coordinado con el Gobierno Regional de Lima para realizar la limpieza del cauce. Y agregó que las alcaldías de Los Olivos y de Puente Piedra están involucradas en el esfuerzo. El 15 de noviembre empezarán los trabajos de limpieza, y aseguró que las labores se pueden llevar a cabo, sin riesgos, hasta enero.

El alcalde de Comas, Miguel Saldaña Reátegui, manifiesta que no cuentan con personal suficiente para vigilar las riberas. Lamenta la escasa iluminación y la falta de interés de quienes viven cerca del río, pues permiten que los vehículos ingresen a dejar desperdicios. Asegura que ya se ha iniciado la limpieza, pero hasta ahora no se ven los resultados.

Solo esperamos que este verano no escuchemos que el Chillón se ha salido de su cauce.