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Banmat otra vez envuelto en el escándalo

Jueves 18 de agosto del 2011 | 07:02

Desaparecen cinco mil carpetas de crédito. En pleno cambio de gobierno, funcionario aprista envió expedientes al relleno sanitario.

Pérdida de documentos pone en la picota gestión de apristas en el Banmat. (USI)
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Por Carlos Castillo

Hay instituciones que, al parecer, están marcadas por la desventura de contar con funcionarios que las desprestigian. Una de ellas es el Banco de Materiales (Banmat). Cuando se pensaba que el escándalo de Los Álamos –funcionarios que se apropiaron de departamentos de un conjunto habitacional– era lo último, un nuevo escándalo estalla en esa institución tras conocerse la pérdida de cinco mil carpetas de crédito otorgadas por la entidad y que terminaron en el relleno sanitario de las pampas de San Juan de Miraflores. Todo esto ocurrió en pleno proceso de transferencia.

Perú.21 accedió a documentos oficiales del Banmat que prueban la denuncia. Uno de ellos es el informe de la jefa de la sucursal Lima Sur, Sara Bocanegra Tapia, del 4 de agosto, quien –al disponer de un inventario sistematizado– detectó que su antecesor, William Pabón Ruiz, había retirado 50 paquetes que contenían, cada uno, 100 carpetas de crédito. Esto se produjo cuando la administración había decidido realizar inventarios y rotar los cargos.

Al hacer un seguimiento de lo sucedido, Bocanegra corroboró que estos documentos salieron el 3 de junio de 2011, a las 17:16 horas, sin contar con ninguna guía de remisión de la sede de San Juan de Miraflores. Se dijo, entonces, que el destino era la oficina de Villa El Salvador.

Sin embargo, en la sede de este distrito se le informó que el material jamás había llegado ahí. Inmediatamente, dispuso que se informara a los departamentos de Operaciones y de Ejecución de Garantías.

¿Qué había ocurrido? Pabón Ruiz, funcionario aprista a cargo de la sede de San Juan de Miraflores, ordenó al técnico de informática, Franco Valenzuela Abanto, que manejara el vehículo asignado a la oficina en el que se trasladaban los cinco mil expedientes.

Según el testimonio de Valenzuela, Pabón lo buscó porque tenía licencia de conducir. También admitió que el destino no fue la oficina en Villa El Salvador, sino el relleno sanitario de Pampas de San Juan de Miraflores. Es evidente que en el lugar se eliminaría la documentación.

Los documentos corroboran también que Pabón Ruiz no coordinó ni comunicó verbalmente al asistente de Recuperaciones (dependencia que se encarga de los cobros) sobre el retiro de los mencionados expedientes.

PROCEDIMIENTO INAPROPIADO. Un detalle adicional para tomar en cuenta es que, como en cualquier entidad financiera, la eliminación de documentos se hace de manera transparente y a través de un protocolo. Además, se realiza por incineración y no se dejan en un relleno sanitario. Así se desprende del informe presentado por el jefe del Departamento de Control y Ejecución de Garantías, Víctor Manuel Raymar Villena.

En el informe se precisa, asimismo, que Pabón debió cumplir con los procedimientos establecidos de identificar y seleccionar las carpetas de crédito con más de cinco años de haber sido canceladas o desistidas por el prestatario o con más de 10 años si se trata de reducciones como consecuencia de algún beneficio.

Igualmente, el Departamento de Control expresa que desconoce si la eliminación de los documentos contó o no con la autorización previa de la Jefatura del Departamento de Recuperaciones.

Cabe indicar que Raymar Villena, también militante aprista, es mencionado en el descargo escrito de Pabón Ruiz como el funcionario con quien coordinó –vía telefónica y correo electrónico– la verificación del material que iba a ser eliminado.

OTRA IRREGULARIDAD. De otro lado, otra grave irregularidad que compromete al mismo funcionario aprista William Pabón Ruiz es el hecho de que sería propietario de un departamento en el complejo habitacional Los Brillantes, en Breña, ejecutado por el propio Banco de Materiales. Es decir, se estaría repitiendo, al menos en este caso, el escándalo de Los Álamos.

Lo curioso es que el gerente general del banco, Alejandro Ruiz Rabines, sabe que su amigo Pabón reside en ese complejo, construido para la población, no para los funcionarios.