Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
"Yo descubrí la música al escuchar a los Beatles", nos dice Arturo Barrientos, el compositor de Fantasy y de Por tu amor, las canciones que, allá por los años 80, hicieron famoso al grupo Autocontrol. Ahora es productor de bandas reggaetoneras, pero anuncia el regreso de Autocontrol para el próximo año. ¿Era rockero o beatlemaniaco? Yo no sabía qué era ser rockero. Era muy chico… solo sabía que me gustaban los Beatles. A los 16 años descubrí la guitarra y lo primero que hice fue tocar las canciones de los Beatles. Me volví un adicto (y canta Hey Jude). ¿Y qué decía su familia? Mis padres no querían que me dedicase a la música. Me dijeron: termina la secundaria y te compramos tu guitarra. Pero mis hermanos también tenían el bichito de la música. Los cuatro hermanos mayores –de 17, 16, 15 y 14 años– hicimos un grupo, Génesis, y tocábamos en las fiestas de Chosica. Hacíamos covers de los grupos de moda: de Los Iracundos a Los Destellos, de los Beatles a Los Pakines. Fueron nuestros maestros. Incluso grabamos dos 45. Usted fue el que más destacó... Quizás. Fui contratado por Los Blue Kings, de Ñaña, que hacían cumbia y necesitaban quién les armara el show de rock. Allí cantaba a los Beatles. ¿Y qué tal guitarrista es? No soy malo. Me gusta tocar mis canciones. Yo hago temas desde los 15 años y, obviamente, mis influencias son beatlemaniacas. Y, por mi oficio, también hacía cumbias. En un quinceañero o en una boda hay que tocar las canciones de moda. Cuando tocaba mis canciones, me emocionaba ver que tocaba el corazón de la gente, que ella se identificaba con mis temas. ¿Le pagaban bien? Bueno, tenía 17 años y manejaba más dinero que mis amigos. Y sí, había muchas chicas a nuestro alrededor, pero esa no era mi motivación. Mi motivación es la adrenalina del escenario. Yo nunca voy a bajar de allí. Yo he hecho muchas cosas –estudié Contabilidad en la Ricardo Palma, Composición en el Conservatorio–, pero me quedé con la música. Mi adolescencia y juventud no fueron normales, fui y soy un nerd melódico, un adicto al trabajo musical. ¿Cómo se hizo productor? Cuando terminé la universidad, fui convocado por un estudio de grabación para hacer jingles. El primero fue: “Felizmente hay… Sal de Andrews” (y canta). En 1982 me buscaron para acompañar una gira de Los Platters por EE.UU., y esta se prolongó por México para tocar al lado de Nelson Ned. Era gracioso porque nos pedía que tocáramos sentados para no hacer notar su pequeñez (risas). Volví a Lima y seguí haciendo jingles con Joe Danova (el papá de Gian Marco). Allí me di cuenta de que debía buscar nuevos horizontes porque mis jingles ya se parecían demasiado. En 1984 me fui a Nueva York. Jugándosela... Bueno, quería estudiar música en Berkeley. Lamentablemente, no pude hacerlo. Los dos primeros años fueron durísimos. Tenía dos hijos y tuve que hacer de todo para ganarme la vida. Eso sí, nunca pensé en regresar. Fui mozo y, a la vez, estudiaba música en Manhattan. Y los fines de semana trabajaba con los salseros y los merengueros cubanos y centroamericanos, y también grababa 'demos’ con mis canciones. Allí, en 1987, grabé, con mi voz, todo el disco de Autocontrol. ¿Cómo se une con Jorge Baglietto? Lo conocí en 1986. Yo sabía quién era porque él era un baladista reconocido. Le enseñé mi 'demo’, le gustó y envié el disco a la CBS. El 87 nos la pasamos en el estudio y, felizmente, el disco gustó. Fueron un éxito. Sí, el 88 fue nuestro año. Estuvimos en México, en Colombia. Lamentablemente, CBS no editaba discos en español en Estados Unidos. Eso hizo que nos estancáramos. Es más, la disquera no quiso invertir los 20 mil dólares del segundo disco. Entonces, no nos quedó sino ir cada uno por su camino. El 92 fundé mi productora. Sin embargo, en el 97 sacamos Y no estás, dedicado a mi mamá. En el 2000 vinimos a Lima, lo presentamos y mal no nos fue. Pero, por trabajo, tuvimos que regresar a Estados Unidos. Después de todo lo que ha hecho, ¿con qué oficio se queda? Yo me siento un cantautor con alma de rockero. Ser productor, aunque me gusta, es solo mi trabajo.