Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Exhibe una inquietante paciencia. Recién instalado en su despacho, el nuevo jefe del gabinete parece haberse contagiado de la excesiva mesura de su antecesor Yehude Simon. Es como si hubiera olvidado que hace solo una semanas era el presidente del Congreso que exigía a gritos un poco de orden en las sesiones plenarias. ¿Será el último premier como quiere el presidente o solo el último premier de este año? (Risas) Para mí no es importante el tiempo. Los días que esté al frente del gabinete voy a cumplir con afirmar los grandes lineamientos que el presidente le señaló al país hace treinta meses. En el plan de gobierno del Apra se proponía fortalecer la figura del primer ministro para que fuera jefe del Ejecutivo. Eso no se ha conseguido y usted ha dicho que solo será un coordinador dentro del gobierno. ¿No siente que encarna una promesa incumplida? Una cosa es la promesa y otra lo que manda la Constitución. Algunos en este país creen erróneamente que este es un régimen parlamentario, donde el primer ministro viene con su plan de gobierno y hace contrapeso al presidente. Nada más equivocado. Hay que revisar la Constitución, que dice que el presidente del Consejo de Ministros es el portavoz del gobierno, y el coordinador de las políticas sectoriales. Más allá del tema constitucional, ¿cuánto espacio tiene usted para hacerle observaciones al presidente? ¿Podría decirle, por ejemplo: Oye Alan, la publicidad estatal está muy personificada, mejor informemos sobre la influenza o el friaje? Lo que quisiera decirle es que, así como los medios tienen la posibilidad de preguntar lo que deseen, a veces parece que quisiéramos sustituir las funciones del jefe del Estado. Nosotros discutimos las decisiones en el Consejo de Ministros, revisamos temas, se dan opiniones, pero la política general del gobierno la señala el presidente de la República. Para suerte de este país, tenemos un presidente que tiene las cosas claras. Hoy se manejan más recursos, en los municipios y en las regiones, que hace treinta meses, cuando se fue el señor Toledo. Es cierto que él (Toledo) utilizaba esta figura (la del primer ministro con atribuciones especiales) porque tenía una aprobación de un dígito, necesitaba de un premier que le diera oxígeno. Pero en una situación normal quien diseña las políticas públicas es el presidente. ¿El presidente nunca se equivoca? No. Yo lo que le digo es que el jefe del Estado es el jefe de gobierno. Yo no le estoy diciendo que es infalible. ¿Usted podría decirle 'no’ al presidente García? Por supuesto que puedo. Pero mire, para mí está bien que se afirme el régimen presidencial, porque eso es lo que establece la Constitución. Aquí no hay que confundir las competencias y funciones. Si el presidente del Consejo de Ministros asume los problemas de competencia regional erosiona la legitimidad del presidente regional de la zona. ¿Por eso no va a participar en las mesas de diálogo y va a dejar que los sectores se ocupen de los conflictos? Por supuesto que sí. Vamos a desconcentrar estas mesas de diálogo en los sectores, y los gobiernos regionales también tendrán que hacerlo. Siendo un premier cuestionado por ser muy dependiente del presidente a lo mejor se siente asustado por la 'papa caliente’ de los conflictos sociales. Yo me sonrío. Me siento orgulloso de formar parte de este gobierno, donde tenemos las cosas claras y donde tenemos la satisfacción de que periodistas como usted gocen de la libertad de preguntar y expresarse… ...Entonces respete mi libertad y respóndame. ¿Por qué se lava las manos de los conflictos sociales? No es temor, es respeto. Así como yo exijo respeto para los presidentes regionales y los alcaldes, también pido respeto para los ministros, que son los que, en última instancia, tienen que afrontar los problemas sociales. ¿Si no va a estar en las mesas de diálogo, qué va a pasar con la Unidad de Prevención de Conflictos Sociales? La vamos a fortalecer. Precisamente estamos solicitando asistencia técnica internacional para que la Unidad de Prevención de Conflictos monitoree a las oficinas similares que se crearán en los ministerios. ¿Y a Juan Manuel Figueroa (coordinador de la Unidad de Conflictos de la PCM) lo van a dejar en el cargo? Él tiene una experiencia acumulada. Estamos recibiendo informes… ...¿Se queda? ¿Ha pesado el carné antes que los resultados de su gestión? No, no, no ha pesado el carné. Esa oficina va a ser potenciada, se va incorporar a gente que conoce de prevención y solución de conflictos. Tampoco, por el hecho de ser aprista, se puede proscribir a un militante que puede aportar con sus conocimientos. ¿Usted se considera un hombre transparente? Absolutamente. Yo he visitado el Poder Judicial, en mis 49 años de edad, para defender a las personas, nunca para responder por ningún cargo. Usted se reconoce como una persona transparente, ¿pero qué tan transparente es que no se conocieran las planillas del Congreso durante su gestión? Eso ayuda a ocultar la buena fortuna de sus paisanos que han entrado a trabajar al Congreso, pero no ayuda a la transparencia. Yo me resisto a pensar que todavía puede haber, en el país, veto a los chiclayanos o se les puede decir peyorativamente paisanos… Esa es una expresión de uso común, aquí no hay ningún afán peyorativo. Mire, cuando yo llegué a la presidencia del Congreso habían 54 funcionarios de confianza que yo podía retirar. ¿Sabe cuántos funcionarios ubiqué? Cuatro. Y de esos cuatro, dos chiclayanos que servían exitosamente en otras instituciones públicas. ¿Acaso no es cierto que el número de trabajadores en el Congreso se incrementó durante su gestión? Eso siempre va a venir aumentando en función de las circunstancias. Pero se ha publicado información inexacta. Se ha dicho que yo he creado 300 puestos de trabajo y eso es inexacto. Cuando yo asumí la presidencia habían 211 trabajadores contratados por servicios no personales. En agosto de 2008 se dieron los famosos contratos administrativos de servicios que incorporaban algunos derechos a los trabajadores de servicios no personales. Lo que yo hice fue darles esa nueva condición jurídica. Nosotros solo contratamos entre setenta u ochenta nuevos trabajadores. Insisto con la pregunta inicial. ¿Por qué no público la planilla de trabajadores del Congreso si siempre hay dudas sobre las contrataciones? Mire, el personal estable del Congreso año por año ha venido aumentando. Pero yo no dejo un solo personal estable. También quiero precisar que las contrataciones que se hicieron no fueron para mi despacho, sino para todo el servicio parlamentario. ¿Conoce la ley de transparencia? Por supuesto que sí. A ver. El artículo 22 dice que las instituciones deben publicar la información del personal activo, número de funcionarios, directivos, etcétera. Eso no existió durante su gestión. Solicítelo y se le entregará. Pero esto se debe publicar, no esperar a que se pida. Está ahí. Lo del personal está en la página web. Acá no se oculta nada. Si no se oculta nada, ¿por qué nunca se atendió el pedido de la sociedad civil para que se conociera cómo se distribuían los gastos operativos? Esa es otra cosa. También es una cuestión de transparencia. Allí se usó la coartada de la auditoría para no responder el pedido. Pero allí está la auditoría. Los medios son muy importantes, pero no pueden reemplazar a las autoridades. La ley de transparencia dice que cuando una información es auditada no se puede hacer pública. Claro, y fue una gran coincidencia que los gastos operativos empezaran a auditarse cuando toda la opinión pública estaba detrás de ellos. Bueno, esas ya son especulaciones. ¿La denuncia que se ha formulado contra usted por un supuesto favorecimiento al grupo Oviedo no merma su imagen como jefe del gabinete? Todas son especulaciones. Yo no manejo el Parlamento. ¿No es cierto que usted impulsó la ley que favorecía a las azucareras? Eso es falso. Todas las bancadas votaron por defender la estabilidad social y económica de las azucareras. ¿Usted cree que ellos votan a favor de esas leyes por mi capacidad de convencimiento? Aun así ,respeto ese tipo de información, este es un país democrático. Y ahora me va a decir que está satisfecho y feliz de que se le hagan este tipo de preguntas. No feliz, pero tampoco me voy a poner a llorar. Yo entiendo que su diario tiene un estilo... Y eso lo respeto, esa es la democracia.