Además:

Vladimiro Montesinos, portavoz

2008/07/14
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Es sintomática la reacción que ha provocado el 'spot' que buscaba desacreditar el paro nacional del 9 de julio, presentando a Vladimiro Montesinos como vocero honorario del gobierno, designado desde las más altas esferas del Apra. Existen razones que explican el rechazo: la catadura moral del portavoz elegido por el Apra; la falsedad de la afirmación de que el Sutep no combatió contra la dictadura de Fujimori (diversos analistas han recordado los 109 días de la huelga del 91 y los tres paros generales que realizó el Sutep a lo largo de la década); la utilización ilegal de recursos del Estado para financiar publicidad basura; los burdos intentos de encubrir el pago irregular del engendro tras el pueril argumento de que "alguien" puso el código del PNUD -que, según la agencia de publicidad implicada en el escándalo, ni siquiera es cliente suyo- por lo que resulta aún más misterioso cómo apareció ese código tan especial en sus facturas. Se puede añadir a esto, primero, el respaldo prestado por Alan García, después de que estalló el escándalo, a su vocero televisivo: "(si bien) Vladimiro Montesinos puede ser un delincuente (el condicional es de García, N.M.), puede decir la verdad". Y segundo, la descalificación que hace García de las motivaciones de aquellos que han llevado a los gemelos malvados ante los tribunales: "Hay muchos de los que persiguen ahora a Fujimori y Montesinos encarnizadamente, pero lo hacen para hacer olvidar que ellos también estuvieron en el fandango de esa administración". Podría pensarse que la acusación de García está dirigida contra Agustín Mantilla, a quien vimos, inmortalizado en video, en el fandango con Montesinos en la infame salita del SIN, pero -según los apristas que consideran a Mantilla un militante ejemplar- este tiene el aval moral de que habría recibido el dinero no para él sino para el partido. De allí que Mantilla no se ruborice cuando se compara con Armando Villanueva del Campo o con Ramiro Prialé, legendarios apristas que -ellos sí- sufrieron prisión por defender una causa justa. Él, lo ha dicho en múltiples oportunidades, tuvo el inmenso honor de sacrificarse por el partido, cargando (añado) inclusive con la responsabilidad de los millones de dólares que le encontraron en una cuenta bancaria en el extranjero, cuya procedencia y propietario siguen siendo un profundo misterio. Pero, lo sabemos, el Apra no persigue a los fujimoristas sino se alía con ellos. Un 2% de los peruanos cree en la honestidad de Alan García, según la encuesta publicada por la Universidad Católica, antes del escándalo. Parece difícil que mejore su credibilidad.