Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
"Cuando dejé el deporte entré a una multinacional de la moda, Victorio & Lucchino, con un cargo importante y a corta edad. Había dejado una carrera grande en el deporte, había sido gimnasta olímpico, campeón del mundo dos años, y quería hacer algo también grande en la moda", recuerda Giuliano Calle quien, junto con Rafael Barrada, dirige Giulian & Raf. Su firma es muy conocida. ¿Cuáles son sus clientes más importantes? He vestido a la Casa Real, lo más top del mundo. He vestido a la infanta Elena de Borbón –le hice el traje de novia–, a mi íntima amiga Penélope Cruz, a Pedro Almodóvar, a Paz Vega, la nueva actriz de moda, y a muchos otros. ¿Cómo es el mundo de la nobleza? La Casa Real lleva un sistema protocolario estricto ciento por ciento. Prácticamente he vivido dentro, siendo plebeyo, y he visto cómo los preparan desde que nacen. Yo admiro a mis reyes –los considero así– y los quiero mucho, son personas maravillosas. Usted trabaja para ganarse la vida. ¿Ellos? Uf, su vida es tres veces peor que la nuestra. Todos sus movimientos están controlados. Nosotros, en medio de todo, podemos hacer una pausa. Ellos tienes tareas protocolares a las que no pueden decir no. No pueden fallar. ¿El mundo del cine español es una juerga interminable? Cuando nos conocimos, con Pedro Almodóvar, nadie era famoso. Todos estábamos cuajando nuestras profesiones. Eran las movidas de Madrid, la época de Alaska. ¡Lo máximo! Todos, digamos, los bohemios –de música, de cine, de arte, de moda–, nos conocíamos, íbamos a los mismos sitios. Ahora nos vemos poco, es difícil que nos encontremos. Al último que vi fue a Miguel Bosé, que vino aquí, al despacho. Es amigo mío también. ¿Por qué regresó al Perú? Son varias cosas. Ya tenía 30 años en España y, en la moda, llegué al top. Y doy gracias a Dios por eso, porque es difícil que un latino –y más un peruano– marque tendencias. Pero ya no iba a encontrar nada que me sorprendiera. Por otro lado, mis raíces me llamaban. Y me sentía suficientemente cuajado en mi trabajo, así que decidí apostar por los míos, por mi cultura y las cosas bellas que tenemos aquí. Nosotros, como diseñadores y creadores que queremos otro concepto verdadero, sabemos que la cultura va de la mano con el arte y con el diseño. Y aquí hay tanta cultura por explorar que decidí trasladarme. ¿Fue fácil? Tenía que convencer a mi equipo. Cuando propuse que Giulian & Raf Atelier Costura se trasladara al Perú y que pret-a-porter se quedara en Europa, mi equipo puso el grito en el cielo. Pero lo más difícil, pensaba, iba a ser convencer a mi otra mitad (Rafael Barrada), que sí es español. Yo quería algo a lo grande, y eso era mucho trabajo. Lo necesitaba. Pero resultó todo lo contrario, él estuvo de acuerdo en que apostara por el Perú. También lo llamó el misterio de nuestro país. Ustedes ya tienen un trabajo avanzado en esa dirección. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo editó un libro con nuestras primeras investigaciones sobre algodón nativo. Ahora, con ayuda de la Fundación Romero, estamos capacitando artesanas, pero no les enseñamos solo a diseñar –eso sería frívolo–. Nosotros convivimos con ellas para entender su esencia y darles un conocimiento más amplio, que no solo copien diseños, sino que desarrollen su propio lenguaje de diseño. Ya hemos tocado varios cites (Centros de Innovación Tecnológica), en Sicuani, Arequipa, Mórrope, Lambayeque, Piura, Cajamarca... Trabajamos no solo textiles, sino también pintura, marquetería, peletería, joyería, cerámica, enmarcado. Estamos preparados para eso. Somos investigadores de arte. ¿Qué futuro ve usted en esta línea de trabajo? El futuro es grande. Desde que llegamos al Perú, hace casi tres años, hasta ahora ha habido una evolución tremenda. En Ayacucho hay bordadoras con las que trabajamos que ya exportan a Europa y a Estados Unidos. Hacen análisis de tendencias y, así, desarrollan productos que pueden presentarse en ferias, dejan de hacer souvenirs para hacer artículos actuales. También bordan partes que usamos nosotros mismos en nuestra producción. Yo puedo subir una colección de alta costura a las pasarelas mundiales presentando esta fusión. Ese es un as que quiero usar a favor de mi cultura.