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Vidas paralelas y vergüenza ajena

2008/10/05

La cinta de Rocío Lladó defiende el papel de los militares en los años del terrorismo.

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No se puede dejar de sentir cierta repugnancia luego de ver Vidas paralelas, filme peruano que lleva poco más de una semana de estreno comercial en nuestra cartelera. Porque, a pesar de que el Ejército Peruano financia la película, no deja de sorprender la visión tan primaria, tan maniquea, tan escandalosamente deshonesta que la institución castrense posee sobre el conflicto interno contra el terrorismo que mató a unas 70 mil personas. ¿Y EL CINE? Indefinición, nebulosa, pantano de ideas. Digamos que esto es lo que se encuentra en Vidas paralelas, cuya trama es tan confusa que pasa de las escenas bélicas al melodrama, se da una vuelta por la siempre necesaria –en el cine peruano– escena de cama, rebota en la intriga y acaba en una secuencia judicial que da vergüenza ajena. Increíble periplo argumental para tratar la supuesta historia de dos amigos ayacuchanos que con el transcurso de los años terminan en bandos opuestos: uno es militar y el otro terrorista de Sendero. Claro, bajo este planteamiento la intención manipuladora no podía quedar oculta. Porque en Vidas paralelas el militar es símbolo de lo bueno y puro y el terrorista lo opuesto. El oficial lleva una cruz brillosa y de buen tamaño en el pecho y los senderistas entran a las iglesias a destrozar íconos cristianos. En medio de esta visión tan fácil de las cosas, al guionista no se le ocurrió mejor idea que incluir una escena donde el camarada Teodoro –que no es otro que Abimael Guzmán– asesina a machetazos a un alcalde pueblerino. ¿Y el trabajo con la forma, el planteamiento del director que está detrás de todo esto? No existe, lamentablemente. Vidas paralelas exhibe un trabajo cinematográfico tan elemental como su propio guión. Las escenas son ilustraciones de situaciones que intentan engarzarse unas con otras sin mayor criterio. Los militares honestos merecen un mejor trato y más seriedad. Ya hemos visto en el juicio a Fujimori a cada generalote sostener que se enteraba de las matanzas o ejecuciones por televisión o los periódicos, y ahora vienen con Vidas paralelas. No pues.