Además:

Velásquez no mostró ninguna novedad

2009/08/11

Hasta los miembros de la bancada oficialista le exigieron precisiones en temas específicos. Pese a todo, premier obtuvo la confianza del Congreso con 68 votos a favor y 14 en contra.

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Aunque al final, y luego de casi nueve horas de sesión plenaria, el premier Javier Velásquez Quesquén obtuvo el voto de confianza del Congreso, la sensación que dejó entre los diferentes integrantes de la oposición es que su discurso no tuvo ningún anuncio trascendental y que, más bien, se limitó a presentar un resumen del mensaje presidencial de 28 de Julio. Velásquez empezó su exposición a las 10:40 de la mañana. Y si bien al inicio llamó la atención, al prometer que compensará a todos los deudos de los sucesos ocurridos en Bagua, luego generó apatía al repetir, por enésima vez, que se había cuestionado su nombramiento como jefe del gabinete debido a su procedencia provinciana. A la hora de los anuncios, Velásquez Quesquén tampoco tuvo mejor fortuna. Salvo por lo de la reestructuración del Forsur, en su mensaje no hubo un anuncio que definiera el carácter que tendrá su gestión. Ni siquiera al abordar temas de interés público, como la lucha anticorrupción o el combate contra el narcoterrorismo en el VRAE, hizo alguna revelación significativa. A LA CARGA. Los vacíos de su mensaje dejaron la puerta abierta a la oposición para que le recordara todas las ausencias del mismo. Rolando Sousa, del fujimorismo, le reprochó duramente por no reformular la estrategia militar y política que se aplica en el VRAE. “El premier le ha dedicado una página y media al tema, pero no ha dicho nada. En el 2006, el señor (Allan) Wagner pidió 400 millones de soles para acabar con este problema, pero no pasó nada. Luego vino la Comisión Multisectorial propuesta por Jorge del Castillo, que tampoco obtuvo resultados. Finalmente, el señor Simon tuvo que admitir que la 'Operación Excelencia’ fue un fracaso. Todo esto no ha servido de nada”, sostuvo. Y si el fujimorismo se centró en el tema de la seguridad, Raúl Castro, de Unidad Nacional (UN), cuestionó la escasa capacidad de gestión del Estado, a la que –en su opinión– Velásquez no le dedicó una sola palabra en su exposición. También dijo que esta situación se originó cuando el Gobierno decidió reducir los sueldos de los funcionarios públicos como parte de “una mal llamada política de austeridad”. También protestó por el proyecto de renovación parcial del Congreso a la mitad del periodo parlamentario, lo que –según Castro– tiene como objetivo enfrentar a la población con el Legislativo. Desde el nacionalismo, las críticas vinieron por la forma como el Gobierno ha enfrentado los diferentes conflictos sociales. En ese sentido, José Urquizo (PNP) reclamó al premier por no fortalecer la capacidad de la Defensoría del Pueblo para monitorear las protestas, y le exigió que reorganice el Servicio de Inteligencia para que contribuya en la solución de este tema. BLINDAJE A MEDIAS. Mauricio Mulder (Apra) fue el encargado de responder a esta andanada de cuestionamientos. Su argumento se centró en las cifras de reducción de la pobreza que exhibe el Gobierno. “La oposición reconoce estas cifras, y no las puede desmentir. Solo le basta asumir lo que es obvio, que esto se debe a las gestiones realizadas por esta administración”, manifestó. Claro que su defensa quedó un poco deslucida cuando integrantes de la propia bancada aprista, como Édgar Núñez y el vicepresidente Luis Giampietri, le reclamaron a Velásquez por no haber prestado atención a la región Ica ni a las Fuerzas Armadas. Núñez cuestionó el retraso en la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 15 de agosto de 2007, mientras que Giampietri pidió que se mejoren las remuneraciones del sector castrense. Con todo, a las 7 de la noche, cuando se puso al voto la confianza solicitada por el premier, este obtuvo 68 votos a favor, frente a 14 en contra y a 11 abstenciones. Es decir, pasó la prueba, pero sin convencer.