Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
WASHINGTON (AFP).– El posible vínculo entre el uso de teléfonos celulares y el cáncer de cerebro podría parecerse a la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón, que la industria tabacalera demoró 50 años en reconocer. “No debemos repetir lo que ocurrió con la relación entre el cigarrillo y el cáncer de pulmón, cuando nuestra nación esperó hasta afinar cada mínimo detalle de la información antes de advertir al público”, refirió David Carpenter, director del Instituto de Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Albany (Nueva York), ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Carpenter y Ronald Herberman, director del Instituto de Cáncer de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania), dijeron a la Comisión de Reforma que el riesgo de cáncer cerebral por el uso del celular es mayor para los niños, que tienen cerebros más vulnerables. “Debemos tomar precauciones aunque no tengamos una evidencia concluyente de la magnitud del riesgo”, sobre todo para los menores, acotó Carpenter. En su mayoría, los estudios que “alegan que no existe un vínculo entre celulares y tumores cerebrales están desactualizados, tienen problemas metodológicos y no incluyeron un número suficiente de usuarios de celulares a largo plazo”, explicó Herberman. Un tumor en el cerebro demora cerca de una década en desarrollarse. La ciencia está dividida respecto a los efectos biológicos de los campos magnéticos emitidos por los teléfonos móviles.