Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
¿Qué negoció el Apra para ganar los votos fujimoristas y asegurar la victoria de Javier Velásquez en la elección para presidente del Congreso? ¿Mejores condiciones de carcelería para su jefe, el ex presidente Alberto Fujimori, es decir, más horas de visita, mejor alimentación, teléfono celular, acceso a internet? Difícil de creer: poca cosa para tantos afanes fujimoristas, más aún si se consideran las pocas restricciones que tiene su jefe en la prisión. Mirando el contexto, no queda sino concluir que lo más seguro es que la negociación de fondo tenga que ver directa o indirectamente con la sentencia contra Fujimori. Ese es el asunto que interesa al ex presidente y a su entorno. Todo lo demás está subordinado a esta preocupación. Vale la pena especular en este sentido porque la sentencia se dictará en los próximos meses, durante este período legislativo. Es decir, para los fujimoristas las cartas hay que jugarlas fuerte ahora. Aunque la influencia sobre la sala que hoy juzga a Fujimori sea escasa, no se debe soslayar que existen múltiples formas de presión. Por lo demás, si no se puede con esta sala lo intentarán con la segunda y definitiva. Tampoco sería extraño que se estén tramando posteriores salidas extrajudiciales, en caso de no conseguir sus objetivos en estas instancias. Hay que esperar también nuevas campañas contra organizaciones y personas consideradas enemigas por estar a favor de una condena ejemplar contra el ex presidente (dicho sea de paso: si hiciera falta, ¿volverá a declarar el premier Del Castillo contra Fujimori?). Es muy probable que este sea otro acuerdo, sobre todo tomando en cuenta que ha tenido que ingresar a la Diroes el ministro del Interior, Luis Alva Castro, para negociar y dar personalmente las garantías de cumplimiento al mismísimo Fujimori. Esta participación del ministro tiene sabor a pedido del propio acusado, a demostración pública de compromiso: “Si no pueden venir el presidente ni el premier, que venga Alva Castro como garante de su partido”. Esto significa que han logrado el compromiso del Gobierno, no solo del partido. Este es el hecho novedoso de la elección de la Mesa Directiva: la negociación directa con el acusado Fujimori. Que la oposición política no existe, que una parte de la UPP vote con el Apra, que Unidad Nacional esté destruida y que el transfuguismo sea pan de cada día ya no son novedad alguna. Incluso que el Apra y el fujimorismo se entiendan políticamente tampoco es novedad: ya tienen dos años relacionándose de este modo. Lo nuevo es que ahora, durante las últimas semanas, el fujimorismo se hizo el difícil y estiró la negociación hasta un punto en que el Apra ha tenido que reconocer el liderazgo político del acusado y aceptar un paquete apetecible para las huestes del ex mandatario.