Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
QUITO (AFP).– La línea moderada su-damericana, con Brasil y Argentina a la cabeza, convocó en Quito a una cumbre presidencial de la Unasur para analizar el acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia, que ha generado tensiones en la región. Al encuentro, que se celebrará posiblemente este mes en Buenos Aires, fue invitado el mandatario colombiano Álvaro Uribe, quien se marginó de la cita de ayer debido a la crisis que mantiene rotas las relaciones entre Bogotá y Quito. “Podríamos hacer una reunión de presidentes para evaluar estos comportamientos (...) Pienso que esto va a resolverse con mucha conversación, debate, diciendo las verdades. La gente va a tener que escuchar cosas que no le gustan”, planteó el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. La propuesta fue acogida por los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa, y de Argentina, Cristina Fernández, así como de Paraguay, Fernando Lugo, quien abogó por que la cita no sea utilizada “para sentar” a Colombia “en el banquillo de los acusados”. Las delegaciones de Bolivia y de Venezuela habían propuesto, sin éxito, incluir en la declaración presidencial un rechazo a la presencia de tropas norteamericanas en bases militares colombianas. Sin darse por vencido, el gobernante venezolano Hugo Chávez, quien mantiene congeladas las relaciones con Bogotá, tomó la palabra de manera intempestiva para alertar sobre “los vientos de guerra” que soplan en la región por el uso esta-dounidense de bases colombianas. “Cumplo con mi obligación moral de alertar: vientos de guerra comienzan a soplar. Nosotros estamos preparados porque estamos en la mira”, afirmó ante sus homólogos regionales. Chávez dijo que el anuncio de la instalación de siete bases militares de EE.UU. en territorio colombiano podría convertirse en una tragedia. “Esto puede generar una guerra incluso en Sudamérica”, sostuvo. En esa misma línea, Correa insistió en sus temores de una posible desestabilización.