Además:

¿Ud. es de los nuevos?

2009/12/29
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“No es verdad que el mundo está peor. Hay muchísimos hombres nuevos y otros que esperan una señal para luchar por un mundo mejor”. Con este poema, Thiago di Mello podría ser ese algo al empezar nuestro 2010. LOS ESTATUTOS DEL HOMBRE (*) Queda decretado: que ahora vale la vida, la verdad, y que hemos de trabajar todos por la vida verdadera. Que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo y que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, las que permanecerán abiertas para el verde donde crece la esperanza. Que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre y que uno confiará en el otro como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en azul del cielo, y que el hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño. Que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras, y habrá reinado permanente de la justicia y de la solidaridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo; pero, también, que el mayor dolor siempre fue y será no poder dar amor a quien se ama; y que todos recuerden siempre que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana. Que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó. La palabra libertad ya no será inalcanzable, será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo, y su morada será siempre el corazón del hombre. *Extractos