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Tratando de ganarse alguito

2010/01/20
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Al mes de haber asumido la cartera, la ministra de Economía está frente a sus primeras confrontaciones, con el Congreso por un bono para las Fuerzas Armadas y con ciertos empresarios por el Impuesto Selectivo al Consumo. En ambos episodios es claro que pretenden presionar a su despacho para ganarse algo. En lo que respecta al Parlamento, es totalmente inadecuada la forma como plantean solucionar un problema que debió ser parte de la discusión presupuestal para este año. Si el Legislativo considera que se le debe aumentar los salarios a la Fuerza Armada con una bonificación, que no será excepcional sino anual, entonces le corresponde encontrar los recursos. Se podría lograr reasignando el presupuesto, por ejemplo, de su propio pliego ya que, ante el despilfarro, es evidente que al Congreso le sobra dinero. Sin embargo, lo que es irresponsable es que le pase la pelota al Gobierno diciéndole que se financie con supuestos saldos no utilizados. Con ese argumento, mañana aprobará leyes ordenando aumentos para maestros, enfermeras, policías, entre otros, y nuevamente recurrirá a la argucia de los saldos, truco muy peligroso en un año preelectoral, cuando la mayoría de parlamentarios propone cualquier cosa buscando apoyo. Incluso, con ese esquema, el Congreso le estaría sacando la vuelta a la Constitución y recobrando, después de casi 20 años, una desastrosa iniciativa de gasto. El otro frente que tiene la ministra es el intento de intimidación del que es objeto en la actualidad por parte de empresarios de transporte interprovincial. No entiendo por qué esos señores creen que los contribuyentes debemos garantizarles sus utilidades. Porque, si el Gobierno cede al chantaje de la paralización y les devuelve el selectivo, entonces no le quedará otra alternativa al Fisco que pasarles la factura a los ciudadanos aumentando impuestos en algún lado. Por otra parte, la señal de ceder ante la intimidación abrirá el apetito mercantilista de cualquier otro sector que también exigiría, bloqueando carreteras o quemando llantas, que le reduzcan la carga tributaria y se la pasen a los contribuyentes que no reclaman. Por todo ello, esperamos que el Gobierno se mantenga en su sitio exigiendo que los temas presupuestales y tributarios sean tratados de una forma adecuada, sin vivezas legislativas ni chantajes empresariales.