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Transporte de pasajeros: emergencia a la vista

2008/08/13
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Hacer que el transporte público interprovincial sea más seguro exige el compromiso de sectores que deben vincularse ante una situación que no se puede calificar sino como emergencia: el gubernamental, que compromete sobre todo a Transportes, Interior y Trabajo, y a la administración de justicia; el empresarial; el de los trabajadores transportistas y el de los usuarios. La responsabilidad central recae en los ámbitos gubernamentales y en los empresarios del ramo, pero a todos les cabe una cuota que deben asumir. Urge la mejora de la infraestructura y de las condiciones de control y fiscalización. Es inaudito, por ejemplo, que en Lima existan cerca de 250 terminales terrestres, según informa Lino de la Barrera, asesor de la ministra de Transportes. Este solo hecho obliga al ministerio a dispersar su control en lugar de concentrarlo. Es preciso romper la inercia y crear grandes terminales zonales. Si la red vial limeña dificulta el acceso a esos terminales, este un problema subsanable y menor si se le compara con las consecuencias de la falta de control. El flujo de vehículos ha crecido con la economía. Un solo dato: del 2002 al 2008, los vehículos pesados de 3 a 7 ejes se han incrementado en cerca de 60%. La infraestructura vial, sin embargo, es similar a la de hace 50 años. Un ejemplo cercano: partiendo de Lima, ciudad capital del país, las autopistas de la costa tienen como máximo 130 kilómetros hacia el norte y hacia el sur. Por lo visto, las normas para castigar a las empresas que violan normas de seguridad también han caducado. El Ministerio de Trabajo tiene una labor seria, y no vendría mal un sindicato de choferes que sea un factor de autocontrol y regulación. Todo esto sin olvidar que a los viajeros también les cabe alzar la voz, valorar la vida: se trata de derechos, pero también de responsabilidades. Le toque a quien le toque construir y normar los terminales (empresarios, gobiernos subnacionales…); sean quienes sean los responsables de mejorar la infraestructura vial (Ministerio de Transportes, concesionarias...), y corresponda a quien corresponda tomar el toro por las astas en cuanto a las “fallas humanas” (trabajadores, empresarios, usuarios…), las evidencias de que es urgente coordinar y tomar decisiones drásticas no pueden estar más a la vista. “No nos toca a nosotros sino a la entidad equis” y expresiones similares deben trocarse por frases que traduzcan el empeño por coordinar y resolver, incluso cambiando la normatividad vigente.