Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
¿Y cómo realizó este deseo de salir y conocer? Un amigo estaba en los Cuerpos de Paz, una agencia de desarrollo de Estados Unidos. Fui a África a visitarlo y me gustó su trabajo. De regreso, entré a los Cuerpos de Paz yo también y me enviaron a Paraguay. Y me gustó mucho. Yo quería aprender español y aprender de América Latina. ¿Se adaptó fácilmente? Al principio fue chocante porque hacía mucho calor. Ver a la gente tomando mate tampoco tenía nada que ver con mi cultura. Pero aprendí luego que tomar tereré era la única forma de refrescarse. Además, compartir el mate crea comunidad y eso es muy bonito. Es curioso, su origen lo perfilaba como el 'típico’ gringo granjero y resultó ser un cosmopolita. Un bicho raro. No sé por qué. Recuerdo que cuando tenía 17 años hicimos un viaje con mi clase del colegio a México, y me fascinó la cultura mexicana. ¿Su familia es como usted? Nada que ver. Ellos van a venir a visitarme pronto. Una vez me visitaron en Paraguay. Nos encontramos en Bolivia, en La Paz. De ahí fuimos a Chile. Fue el año en que arrestaron a Pinochet en Londres; entonces, había manifestaciones por todos lados. Luego, estando en Argentina, vimos en las noticias que habían matado al vicepresidente de Paraguay. Cerraron las fronteras y nos tuvimos que quedar allá, justo cuando había protestas contra Menem, que quería cambiar la Constitución. Ellos no entendían qué pasaba. ¿Y usted cómo se siente aquí? Muy cómodo. Aunque, a veces, hay cosas que me hacen sentir frustrado. A mí también. ¿Cómo llegó al Perú? Después de estar tres años en Paraguay, donde trabajaba con una cooperativa de campesinos, ayudándolos con su márketing y su organización para que mejoren sus ventas, regresé a la granja y, más tarde, me fui a estudiar a Nueva York. Estando allá me fui a Cuba, para un intercambio con una fundación de arte. Más tarde encontré una opción de trabajo en el Perú, con los Cuerpos de Paz. Así llegué a Santa Eulalia, donde estuve trabajando un tiempo. ¿Cómo supo de la Noche de Arte? Me llevaron a una Noche de Arte en 2004. Me dijeron que postulara para director. Después de un tiempo me aceptaron como asistente de la directora de entonces. Acepté y aprendí mucho al respecto. Comencé en 2005 a trabajar en este evento. Ese año nos mudamos de la residencia del embajador de Estados Unidos, donde se realizaba habitualmente, al Museo de la Nación. Ahora la estamos haciendo en el Puericultorio Pérez Araníbar. ¿Cuántos artistas participan en esta Noche de Arte? Tenemos más de 300 artistas; la mayoría es de Lima, pero también hay de Arequipa, Cusco, Chiclayo y Trujillo. Este año tenemos a 40 maestros también. Los participantes donan entre el 40 y el 100 por ciento del valor de su obra. Esta es una exhibición venta. ¿A quiénes ayuda el evento? Una parte va a Aldimi, una organización que ayuda a personas en extrema pobreza que tienen cáncer, quienes vienen de provincias a Lima y no tienen dónde quedarse durante el tratamiento. Otra parte, en convenio con la Beneficencia de Lima, va para un proyecto en el propio puericultorio. Además, vamos a dejar varias salas reparadas. Hay quienes tienen la intención de vender el local del Puericultorio. ¿Qué piensa el respecto? Yo creo que sería trastocar la idea original de este lugar, que era ofrecerle un buen espacio a los niños, para poder educarlos. Ellos lo merecen. En vez de pensar en venderlo deberíamos conversar sobre cómo mejorarlo.