Además:

Tiempo de inflexión

2008/09/15
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La encuesta del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica que se da a publicidad el día de hoy permite tomar el pulso al momento político que vive el país. Seguramente a los líderes políticos les interesará el respaldo de la opinión pública a posibles candidatos presidenciales. Castañeda Lossio mantiene un alto apoyo: 73%, aunque no queda claro si es en Lima o en todo el país. Para los demás, los resultados en el ámbito nacional urbano son alentadores: Lourdes Flores 45%, Alejandro Toledo 39%, Keyko Fujimori 36%, y Ollanta Humala 26%. Todos superan cómodamente a Alan García y los resultados deben estimularlos a entrar en campaña, como ya lo hizo esta semana Toledo, con un reconocido éxito, gracias a la propaganda que le regalaron Alan García y sus ayayeros. La encuesta ratifica la caída del respaldo a Alan García. Su aprobación en el ámbito nacional urbano alcanza el 19%, habiendo caído doce puntos en los últimos tres meses. Como siempre, Lima le da un mayor respaldo (24%), pero su apoyo en el sur llega apenas al 7%. Es llamativo que aun el “sólido Norte” aprista le otorga solo un 15% de respaldo; cuatro puntos por debajo del promedio nacional. En este periodo el gobierno aprista dispuso de dinero para gastar; ahora que el ministro Valdivieso se propone recortar radicalmente el gasto público (García tendrá que apechugar sin protestar; pues consintió que el FMI le pusiera un virrey en Economía y Finanzas), la situación promete ponerse peor. No parece que el premier Del Castillo pueda seguir haciendo de bombero con la misma eficiencia, pues con un respaldo en el ámbito nacional urbano que llega a apenas 18% y que desciende al 9% en el sur y en el centro (dos de las áreas más conflictivas) su capacidad de mecer ha quedado reducida a su mínima expresión. En general, la población tiene una clara idea de cómo andan las cosas: al calificar la situación política en el ámbito nacional urbano un 7% la considera buena o muy buena, el 52% se inclina por regular y el 41% por mala y muy mala. No prima, precisamente, el optimismo cuando se pregunta cómo creen que estarán las cosas dentro de un año: el 16% piensa que mejor, mientras que “igual” y “peor” empatan en 40%. Como era de esperar, paga el pato la democracia: quienes están satisfechos y muy satisfechos con ella son un 29%, mientras que quienes están insatisfechos o muy insatisfechos son el 69%. ¿Hay responsables? Por supuesto: el Congreso ha caído en un año de 20% a 10%, y el Poder Judicial y los partidos políticos no llegan al 20%. No todo está mal: le empatamos a Argentina.